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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Hasta la última papeleta

Se trata de unas elecciones autonómicas en las que realmente importa mucho más de lo que se cree el número de votos y escaños que saca cada partido en concreto

Por primera vez, esta tarde, a las ocho, hora de cierre de los colegios electorales en Cataluña, no habrá una proyección de escaños efectuada, como en otras ocasiones, “a pie de urna”. Habrá que esperar a los avances del recuento oficial para tener una idea de los resultados, porque ninguna de las cadenas de televisión del país ha pagado esos sondeos llamados "israelitas" que han proliferado en otras elecciones.

Está bien que así sea, porque se prevén unas elecciones muy competidas y no será fácil valorar los resultados, ni en votos ni en escaños, hasta casi tener todos los datos en la mano. Lo que si se podrá saber rápidamente es la participación: todo lo que suponga un incremento fuerte respecto a 2015, es decir por encima del 77% de participación, implicará una movilización más fuerte de lo habitual del bloque llamado constitucionalista.

Se trata de unas elecciones autonómicas en las que realmente importa mucho más de lo que se cree el número de votos y escaños que saca cada partido en concreto. Interesa saber la relación de fuerzas entre Esquerra Republicana de Cataluña y el partido de Carles Puigdemont, que curiosamente no se identifica tanto con unas siglas como por el nombre de su principal dirigente. Será importante también saber la diferencia de escaños y votos entre el Partido Socialista de Cataluña y Ciudadanos o qué ha pasado con el partido vinculado a Podemos. Sin embargo, es inevitable que el primer cálculo sea sumar por bloques: votos y escaños de partidos que promueven la independencia, es decir los de Junqueras y Puigdemont más la CUP y votos y escaños de los constitucionalistas, Ciudadanos, PSC y PP. Se duda siempre dónde sumar los votos de Xavier Domenech, pero en realidad no debería haber tantas dudas porque, apoye a quien apoye finalmente para formar gobierno, está bastante claro que sus votos son anti Rajoy, pero no independentistas. Si esos votantes hubieran querido la secesión, en un escenario tan polarizado como el actual, habrían cogido otra papeleta.

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Cadena SER

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