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El ojo izquierdo

¿Se abrirá alguna grieta liberadora?

Con todo el pescado vendido, solo queda que un milagro de Navidad –todos decimos tonterías alguna vez- pudiera ofrecernos unos resultados que no nos llevaran al enfrentamiento feroz entre catalanes

Parecía imposible, pero estamos a 21 de diciembre, y las urnas –las de verdad- ya están preparadas para recibir la que se supone mayor votación de la historia en Cataluña. Todos ponemos cara de normalidad democrática, pero vivimos en un disparate gigantesco. Algunas notas: todo el Govern está destituido, varios ex consejeros y el mismísimo presidente andan huidos por Bruselas, mientras el ex vicepresidente y otros políticos penan en la cárcel. Todo un lío, porque ocurrirá, además, que 16 diputados del nuevo Parlament estarán imputados por el proceso independentista.

Pero eso es una minucia si se compara con el hecho de que Puigdemont y los cuatro consejeros que le acompañan en sus paseos por la Grand Place, podrían ir directamente a la trena si ponen los pies en suelo patrio, sea cual sea la patria que ellos reconozcan, Cataluña o España. Así que bien, finjamos que todo está normal y aguardemos con paciencia al recuento de votos, que hacer quinielas con los sondeos a estas alturas es absolutamente ridículo.

Con todo el pescado vendido, solo queda que un milagro de Navidad –todos decimos tonterías alguna vez- pudiera ofrecernos unos resultados que no nos llevaran al enfrentamiento feroz entre catalanes, divididos en dos mitades irreconciliables. Que se abra, al menos, una grieta por donde alguien con ánimo de unir, y no de dividir, pueda intentar lo imposible. Amén.

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