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La firma de Àngels Barceló

Arréglenlo de una vez

La directora de Hora 25 hace balance de las elecciones catalanas desde Barcelona sobre la reconciliación necesaria de los dos bloques que dividen a la ciudadanía en Cataluña

Obviedades para 24 horas después. Ciudadanos ganó las elecciones en Catalunya. El bloque independentista consigue la mayoría en escaños, no en votos, el Partido Popular se convierte en una anécdota en Catalunya, la izquierda tropieza, de nuevo.

Ustedes me preguntarán por qué resalto lo obvio. Lo hago porque a partir de estas obviedades se tiene que empezar a reconstruir algo en Catalunya. Algo que permita salir de la situación en la que nos encontramos. Algo que permita empezar a pensar en la reconciliación de estos dos bloques en los que ha quedado dividida la sociedad catalana y que no puede ser para siempre.

Y repito las obviedades porque, porque es lo que ha pasado en realidad, el aderezo que pongan los partidos ya es cosa suya. Ciudadanos adereza su victoria resaltando que es el primer partido constitucionalista que gana unas elecciones en Catalunya. También la Convergencia que pactaba en Madrid era constitucionalista y el PSC que también fue el más votado en algunos comicios. No es el primer partido constitucionalista que gana es el primer partido nacionalista español. Para muestra el discurso de ayer de Inés Arrimadas, dice que con voluntad integradora, pero ya excluyendo con sus palabras solo en castellano.

El bloque independentista adereza su victoria apoyándose, de nuevo en su mayoría parlamentaria, obviando que sus votos no llegan al 50 por ciento de los electores. Igual que en la anterior legislatura que se arrogaron un mandato que no tenían, ¿Qué piensan hacer con el más del 50 por ciento no independentista? Pero hay más, aderezan su victoria, lo hace Puigdemont, intentando hacer creer las urnas acaban con los procesos judiciales. La realidad es otra.

El PP adereza su derrota culpando a Ciudadanos y en Madrid manteniendo el discurso implacable contra el independentismo sin hacer nada de autocrítica. ¿De verdad cree Rajoy que su gestión de la crisis catalana no tiene ni un pero? Por cierto, ¿donde está Soraya Sáenz de Santamaría?

Y la izquierda, ay la izquierda. Cuanto se la echa de manos cuando más se la necesita. Empieza a ser preocupante su incapacidad para convertirse en un actor determinante en los problemas de este país.

Pues bien, con estos mimbres hay que volver a empezar. Situados de nuevo en la casilla de salida pero con la experiencia de lo pasado. Los independentistas ya conocen la reacción del estado, y el gobierno central ya sabe cuantos son los independentistas y ellos, también, son ciudadanos a los que debe atender. Arréglenlo de una vez.

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