El dietario de Ramoneda

Malos mimbres políticos

Josep Ramoneda analiza el panorama político que se abre para la formación de gobierno en Cataluña, el discurso del rey Felipe VI y el posible indulto a Fujimori

 Rajoy sigue instalado en el inmovilismo: aquí nunca pasa nada, Aunque Rivera vea como Arrimadas le ha quitado el monopolio del liderazgo del partido, Ciudadanos no tiene prisa porque prefiere que Rajoy acabe de quemarse en el laberinto catalán y en una recuperación económica que flaquea. El PSOE sigue en la inopia. Su máximo nivel de análisis es culpar de su fracaso a Iceta por haber hablado de indultos a los independentistas, es decir, en vez de ofrecer alternativas adosarse más a la fracasada estrategia de Rajoy. Y Podemos se acerca al colapso, incapaz de superar el desconcierto que se gestó en Vista Alegre 2. Malos mimbres políticos, para un año que se anuncia decisivo.

No es razonable que la investidura de Puigdemont quede en manos de los tribunales. Nada impide legalmente a Puigdemont ser reelegido. Pero si regresa para defender su investidura, le espera el Tribunal Supremo. Una vez más la estrategia de Rajoy coloca a los jueces ante decisiones de gran repercusión política que no deberían corresponderles.

Hay tres detalles en el discurso de Felipe VI que insinúan cierta incomodidad con el PP. Su referencia a la corrupción, su apelación a que España juegue un papel más importante en Europa y su inquietud por la insuficiente recuperación económica. Con el estilo plano del lenguaje propio de la Corona, no dejan de ser tres apuntes sobre tres puntos débiles del balance del PP. Algunos sólo ven música del gobierno en las palabras del Rey. ¿Del gobierno o de Ciudadanos?

Diez votos fujimoristas salvaron el pasado sábado al presidente peruano Kuczynski de la destitución. Ahora sabemos el precio: compró su impunidad a cambio del indulto al expresidente Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad. Otro cambalache entre política y corrupción. No es la ley ni la ciudadanía quien habilita a sus políticos sino la capacidad de componenda entre ellos y las corporaciones que les manejan. No le den más vueltas, si Perú fuera una verdadera democracia hoy el presidente estaría destituido y Fujimori seguiría en la cárcel.

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Cadena SER

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