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El dietario de Ramoneda

Algo falla entre Rajoy y Cataluña

Josep Ramoneda reflexiona sobre la relación de Rajoy con Cataluña, del PP con Ciudadanos tras las elecciones del 21D y de los planes del bloque independentista

¿Se puede gobernar España siendo un partido marginal en Cataluña? La respuesta es sí: la prueba es contundente, en la Moncloa están Mariano Rajoy y el PP intentando aparentar que todo está controlado, aunque la procesión vaya por dentro. Pero que el partido del gobierno sea irrelevante en Cataluña es señal inequívoca de que algo falla.

Mariano Rajoy nunca ha conectado con los catalanes, la displicencia con la que ha venido tratando la cuestión soberanista, renunciando desde el primer día a ganarse la confianza de los ciudadanos, hace que estos le vean como un personaje completamente ajeno. Nunca ha querido entender lo que ocurre en Cataluña, siempre la ha tratado como territorio apache. Y las raras veces que se ha acercado ha sido a destiempo o con promesas sin credibilidad alguna. Su última genialidad comunicativa, la difusión de un video en la vigilia electoral corriendo de madrugada por una playa barcelonesa vacía, es como una síntesis de la relación de Rajoy con Cataluña.

El acoso del PP a Ciudadanos puede acabar poniendo en evidencia sus propias miserias. De pronto, el aparato de propaganda del partido despliega presión sobre Arrimadas para que intenten formar gobierno. Y el PSOE que, sigue en síndrome de Estocolmo, se apunta a la presión ¿Para qué si no hay suma posible? ¿Para que el PP pueda levantar acta de que Ciudadanos también ha fracasado? Más allá de las apariencias, el pánico ha cundido en el gobierno. Y en política es mal consejero. La suerte del PP es que el PSOE perdió el sitio hace tiempo y no hay manera de que lo encuentre.

Por responsabilidad de todos, ¿no sería tiempo de serenar las cosas en Cataluña? Que Puigdemont abandone la búsqueda de soluciones imaginativas y decida ya si regresa para intentar la investidura o deja vía libre a otros. Que el gobierno contribuya a bajar la tensión, usando la fiscalía en beneficio de esta idea. Y que todos asuman la realidad: que se acabó la vía unilateral y que es indispensable formar gobierno porque seis meses de lío se podrían llevar al país por delante. ¿O es pedir demasiado?

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