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Celia Blanco

Madrugada del domingo al lunes de 01:30 a 02:30

Ojalá nos escriban bonito para follarnos aún más rico

¿Cuántos mensajes han recibido felicitándoles la Navidad? La Tana cree que esconden un mensaje cargado de sexo…

El día de la lotería marca el inicio del chorreo de mensajes que llegan a nuestro teléfono. Un soniquete de campanitas, anunciando quiénes se acordaron de nosotros, quiénes pararon un momento y decidieron escribirnos unas líneas para desearnos todo lo mejor. Todo lo bueno. Están los mensajes en cadena, esos que te hacen detestar al remitente por haberse dejado seducir por sentencias de charlatán pretencioso. Por no haberse parado a escribir tu nombre y desearte simplemente lo mejor. A veces llega una felicitación de quien menos te lo esperas. Un mensaje de dos líneas escasas en las que se sueñan con que el nuevo año comparta mucho más que encontronazos fortuitos en mitad de la calle. Otros llegan desde muy lejos, de examantes que incluso desaparecieron. Y unos pocos, solo unos pocos dejan abierta una puerta para que podamos tentar a la suerte, para que nos dejemos de excusas de no buscarnos hasta encontrarnos para celebrar que un buen día nos cruzamos uno en el camino del otro.

¿Cuánto tiempo mantendremos esos mensajes sin borrar en nuestros smartphone? ¿Recurriremos a ellos esas tardes en las que necesitemos tirar la toalla que sea? Cada uno tenemos la nuestra. Hay toallas que liberan, que dan la fuerza necesaria para dejarlas en el cesto de la ropa sucia a la espera de una enjabonada y un buen chorro de lejía. Para volver a colgarla en el toallero y dejarse abrazar y seducir por el olor y la suavidad que acompaña a la ropa limpia. Conforme pase el año iremos desprendiéndonos de esos mensajes. Unos costarán, otros no tanto. El de ella, que te mandó su calendario navideño implorándote a no caer en la nostalgia cómoda de una relación fácil y finiquitada. El de él, que te quiso avisar de que no dejaría de buscar tu olor a ámbar...

Ojalá este año que empieza nos escriban a todos muy bonito. Porque encarte que nos follen aún más rico. Hagamos que 2018 sea nuestro año.

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