Palmeras salvajes

Los focos del caso Diana Quer

Mientras no hay culpable, toda la luz se dirige a las víctimas hasta desnudarlas por completo ante la opinión pública.

Diana Quer desapareció sin dejar rastro a finales de agosto de 2016. Desde entonces hasta ahora han pasado casi 500 días. En ese año y medio ha habido una noticia relacionada con la desaparición: el teléfono móvil que se encontró un mariscador. Una noticia y algunas informaciones de interés que podían aportar algo o no. Pero noticia, noticia al menos grande, una. No es exclusivo del caso Diana Quer. Es propio de la necesidad de información de un caso que todavía no tiene información que ofrecer. Entonces es cuando todo se pone perdido de condicionales, de adjetivos, de personajes estrafalarios, de adivinos, amigos, supuestos mejores amigos, futuribles, hipótesis, conjeturas, mensajes en redes sociales, fotos de redes sociales. Se destriparon las relaciones entre los miembros de una familia tan normal como cualquier otra, normal también en sus problemas, su separación y los líos habituales con adolescentes y sus custodia. Todo fue distorsionado a causa de la desaparición de Diana Quer, y todo por tanto dirigido, enfocado o contado sutilmente con segundas intenciones. Al final, como en tantas desapariciones de chicas jóvenes, la verdad era la más sencilla: un hombre quería mantener relaciones sexuales y secuestró a una chica para ello, a la que luego mató. Pero hemos conocido al detalle todas las verdades y todas las mentiras de una familia porque a una de sus hijas la mataron. Pasa siempre: mientras no hay culpable, toda la luz se dirige a las víctimas hasta desnudarlas por completo ante la opinión pública.

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