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Palmeras salvajes

Los Reyes Mágicos

Parece que siempre estamos evitando el daño a un niño que no es consciente de ese daño a cambio de privarle la felicidad a otro

Yo entiendo que el pasado siempre tiene un prestigio, y que miramos atrás con nostalgia y todo nos parece mejor, pero todo, lo bueno y lo malo, lo real y lo inventado, se ha construido según su época. Por eso es revisable, especialmente las tradiciones. Para convertirlas, por ejemplo, en algo más que una reliquia inamovible: para aprovecharlas como un instrumento de cambio social. Por eso no entiendo quién se puede negar a que en una cabalgata de Reyes Magos se aproveche para fomentar la diversidad y la igualdad.

Si se ha convertido una anécdota en una cabalgata de un barrio de una ciudad en un asunto de Estado es porque se acerca a serlo. Esto no tiene que ver con Vallecas, con Madrid o con los Reyes Magos. Tiene que ver con un avance social poderosísimo que afecta a los niños y a la visión del mundo que se les impone de forma casi unánime (un mundo heterosexual desde luego, entre otras muchas cosas). Sólo unos padres sensibles a la orientación sexual de sus hijos, y los propios hijos, pueden saber lo que significa en sus vidas ver de repente a una persona transgénero en una cabalgata de Reyes. El valor y el poder que tiene eso. ¿Y me dices que eso frustra la Navidad de la infancia? ¿Que la desnaturaliza? No, mira, lo que hace es convertirla en una fiesta aún más de todos. Parece que siempre estamos evitando el daño a un niño que no es consciente de ese daño a cambio de privarle la felicidad a otro.

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