El gym y el ñam

Hipopresivos, ¿mito o realidad?

“Me han recomendado ejercicios hipopresivos para mejorar mi suelo pélvico tras el parto”. Esta es una de las premisas que llevan a muchas mujeres a usar la gimnasia hipopresiva. Los hipopresivos o gimnasia abdominal hipopresiva son una técnica desarrollada por Marcel Caufriez, fisioterapeuta belga, en los años 80. Sus defensores aseguran que es una técnica efectiva para multitud de propósitos, siendo el trabajo de los músculos del suelo pélvico uno de los principales.

Este “origen” es puesto en duda e incluso cuestionado -en algún momento se entendió como algo específico y en otro se ha vinculado a determinadas técnicas como las desarrolladas en el yoga- por diferentes “escuelas” que han venido a utilizar estas mismas técnicas para distintos fines. "Resulta llamativo ver cómo es un método que lleva más de 20 años “vendiéndose” pero no goza de un nivel de evidencia suficiente”, afirma el profesor Juan Ramón Heredia, Director del Instituto Internacional Ciencias del Ejercicio Físico y Salud-IICEFS, uno de los primeros investigadores en cuestionar la evidencia del método hipopresivo.

A finales de este año, el British Journal of Sports Medicine (BJSM), la revista especializada en medicina deportiva del British Medical Journal (BMJ), publicaba un editorial de Saúl Martín-Rodríguez y Kari Bo titulado Is abdominal hypopressive technique effective in the prevention and treatment of pelvic floor dysfunction? Marketing or evidence from high-quality clinical trials?. En dicho artículo valoraban la evidencia actual de los ejercicios hipopresivos o gimnasia abdominal hipopresiva para el tratamiento y prevención de incontinencia urinaria y prolapsos de órganos del suelo pélvico, las principales disfunciones que podemos encontrar cuando los músculos encargados no realizan correctamente su función.

En el ámbito científico, la evidencia se categoriza en varios niveles donde, de mayor a menor, podemos encontrar: Meta-análsisis y revisiones sistemáticas de ensayos clínicos controlados y aleatorizados, ensayos clínicos controlados y aleatorizados, ensayos prospectivos no aleatorizados, estudios de cohortes, estudios de casos y controles, series de casos, estudios descriptivos, comités de expertos y, por último, experimentos con animales.

¿Fortalecen el suelo pélvico?

Ya en los años 40, Arnold Kegel observó dicha relación y desarrolló un sistema de ejercicios muy básicos, fáciles de entender, y ejecutar correctamente para trabajar y mejorar el funcionamiento del suelo pélvico. Estos ejercicios se basan en contracciones voluntarias del suelo pélvico. La evidencia científica ha demostrado que los ejercicios de Kegel son el medio más efectivo de abordar las disfunciones del suelo pélvico como son la incontinencia urinaria o los prolapsos. En esto no hay discusión, aunque muchos fisioterapeutas y/o entrenadores certificados por las compañías quieran vender que el enfoque de los hipopresivos es más holístico, funcional y, sobre todo, efectivo. "Cabe recordar que la experiencia clínica, no es lo mismo que la evidencia científica, por mucho que a muchos les pese”, afirma Saúl Martín, investigador de la Universidad de Verona, autor del artículo publicado en el BJSM. “Los ejercicios de Kegel actúan muy efectivamente sobre los parámetros anteriores, es decir, propiciando un mayor tono muscular y una mayor fuerza contráctil. Más de 200 ensayos de calidad recogidos en diferentes revisiones sistemáticas y metaanálisis de ensayos controlados y aleatorios lo demuestran”, añade el investigador.

¿Fortalecen el core y mejoran el rendimiento?

Fortalecer la zona abdominal es otro de los postulados de los hipopresivos. ¿Tiene esta tendencia algún beneficio demostrado frente a otros ejercicios de musculatura abdominal convencional? La respuesta es no. Los ejercicios que hacen un trabajo de control y estabilidad ante un momento extenso parecerían mucho mejores. Los tipo sit up o crunch aportan más perjuicio que beneficio (Lee BC, McGill SM. 2015) y los investigadores tampoco han encontrado evidencias de que los hipopresivos ayuden a la estabilidad de la espalda o reduzcan el perímetro de cintura. Además, como en el resto de abdominales, con la practica de hipopresivos no se reduce la grasa abdominal (Heredia et al.2015).

¿Y mejoran el rendimiento deportivo? “De las promesas he escuchado cosas como que es parecido al entrenamiento en altura, lo cual indica un gran desconocimiento. La apnea no se parece en nada a estar en altura, donde hay una menos presión atmosférica, no menos oxígeno. Por lo tanto, no vas a mejorar tus reservas o transporte de oxigeno. No hay un solo estudio indexado que demuestre que con los hipopresivos se produce una mejora teórica ni real del rendimiento”, admite, Jorge García, doctor en Alto Rendimiento, profesor de la UNIR. “Esta afirmación parte de unos supuestos incrementos en la EPO (eritropoyetina) que, por un lado deben demostrarse con adecuados y rigurosos estudios de investigación, y por otro deben entenderse en un contexto fisiológico específico relacionado con la situación de apnea espiratoria y la respuesta aguda a dicha situación, sin relación con las adaptaciones vinculadas a otras situaciones como las expuestas (entrenamiento en altura)”, añade el profesor Heredia.

 

Aunque la revisión publicada en el British Journal of Sports Medicine se centró en las disfunciones del suelo pélvico, su autor admite que “tampoco existe evidencia de que los hipopresivos mejoren el rendimiento deportivo, ni que sean mejores o menos lesivos que los abdominales tradicionales, tal y como venden aquellos que se dedican a promover y ganar mucho dinero con esta práctica”.

 

 

Si investigamos y hablamos con compañeros que están al otro lado del charco, a través de diferentes foros de entrenamiento estadounidenses, ningún entrenador conoce el método hipopresivo. “Tal vez se deba a que principalmente, las empresas/personas que se encargan de formar a entrenadores sobre hipopresivos tengan sede en España. Como investigador, le diría a los consumidores o usuarios que se tomen este tipo de entrenamiento como un complemento y que siempre lo hagan con un profesional capacitado para ello como son los Licenciados o Graduados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Les recomendaría que pidan siempre saber quién les entrena, ya que, debido a lagunas en la Ley del Deporte, puede que quien le entrene no sea un entrenador cualificado y homologado bajo el amparo de la Ley”, subraya Saúl Martín.

 

*Sara Tabares es entrenador personal en Valencia y directora de Perfoma Entrenadores Personales.

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