La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Meses, y meses, y meses...

Lo más incomprensible de lo ocurrido en la tarde y noche del sábado al domingo en la autopista de peaje AP-6, fue la pésima información proporcionada a los automovilistas

Lo más incomprensible de lo ocurrido en la tarde y noche del sábado al domingo en la autopista de peaje AP-6, fue la pésima información proporcionada a los automovilistas. Fue como si la dirección general de Tráfico y los concesionarios de la autopista ignoraran que existe internet y que muchísimos conductores y sus pasajeros consultan por ese medio la información vial, antes y durante sus viajes. Según los testimonios de muchos afectados, la página web de Tráfico seguía calificando de “amarillo” el riesgo en la AP-6 a las 19:30 de la tarde del sábado, cuando ya había miles de vehículos atrapados a lo largo de cien kilómetros. Amarillo significa exactamente que la calzada comienza a cubrirse, se prohíbe circular a los camiones y que los turismos y autobuses no deben superar los sesenta kilómetros por hora. Punto. Nada respecto a poner cadenas o riesgo de que el tráfico se paralice por completo, lo que queda reservado para el color rojo. Los mismos testimonios aseguran que los paneles luminosos de la autopista dieron la misma mala información. Si esos testimonios son exactos, habrá responsables directos de esa inoperancia informativa y del caos que provocó. Un caos que ya no existió el domingo, porque se procedió mucho antes a cortar los accesos. Dado que la nieve no cae solo ni con especial intensidad sobre una única vía, y que, según el ministro de Fomento, no se registraron incidentes tan graves (18 horas atrapados) en ninguna otra carretera es de suponer que la investigación que se lleva a cabo se hará pública rápidamente, digamos en 48 horas. No vaya a ocurrir como en otras ocasiones en que el expediente se prolongó durante meses, y meses, y meses y… y del asunto, nunca más se supo.

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Cadena SER

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