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Fuego y Chinchetas

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Elisa Muñoz y
Carlos G. Cano

Conciertos en el salón de una casa

Living Room Concerts nació en junio de 2015 y desde entonces ha programado un centenar de conciertos en los salones o terrazas de una docena de casas de Madrid

Cuando la artista Nichole Hastings llegó a España apenas conocía a nadie, solo a algunos amigos cantautores. Pensó que si organizaba pequeños conciertos con ellos en su casa sería una buena forma de conocer gente. Creó un grupo a través de la plataforma en línea de organización de eventos Meetup y Living Room Concertsse hizo realidad. La idea se fue ampliando y se fueron sumando nuevos artistas, nuevos espectadores y nuevos espacios.

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En un momento en el que cada día surgen más quejas por una parte de público irrespetuoso en las salas, Nichole considera que este tipo de conciertos establece una conexión especial con la música: “Los asistentes se conocen y hablan entre ellos, o con los músicos, antes y después del concierto o durante el intermedio. Mientras suena la música, la gente se sienta en silencio y presta atención al artista. Esa es una de las grandes diferencias que tiene este formato con respecto a las actuaciones tradicionales en locales. Muchas veces usamos la música como sonido de fondo mientras charlamos, bebemos o comemos, en vez de darle el respeto que merece prestando toda nuestra atención”. Algo que agradecen los cantantes pero también los asistentes: “Los invitados pueden conectar mejor con los artistas a través de su música porque todas las cosas que crean una barrera entre el músico y el público se eliminan. Un escenario elevado, el micrófono, los amplificadores… todo eso desaparece”, explica.

Dani Red tocando en el salón de una casa el pasado mes de noviembre / LIVING ROOM CONCERTS

Entre el público también se establecen relaciones más difíciles de crear en una sala abarrotada de gente: “Los invitados se sienten mucho más cómodos a la hora de interactuar entre ellos o presentarse ante extraños. A veces se crea una complicidad tan buena en los conciertos que los invitados se van después juntos a cenar, de copas o a bailar. De Living Room Concerts he visto salir parejas, o cómo músicos han decidido colaborar y crear nuevos grupos, y, por supuesto, han nacido nuevas amistades”.

De los más de 100 conciertos que ya se han realizado, quedan para el recuerdo momentos como cuando un cantante de country de Estados Unidos trajo una botella de ron casero de su pueblo y la pasó entre el público, que acabó haciendo los coros, o cuando otro artista llegó cargado de instrumentos que repartió entre los asistentes y el concierto se transformó en una increíble jam sesión de grupo.

En el encanto de estos conciertos está su principal pega: al ser tan íntimos el aforo es muy reducido. Conviene estar atentos a su página de Facebook para conocer todas las propuestas y solicitar el acceso en el grupo de Living Room Concerts de Meetup para reservar plaza.

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