CONTIGO DENTRO

La primera vez que me llamaron MILF

Esta semana la Tana se siente más estrella del porno que nunca

La primera vez que me llamaron MILF /

28 millones de personas entraron en el 2017 en la página web por excelencia del sexo online. En ese mundo de mentira de PornHub con el que satisfacemos nuestro propio hedonismo, por aquello de buscar el placer, y el onanismo, por encontrarlo entre nuestras piernas, las mujeres somos las más activas tanto dentro de las escenas pornográficas, como usuarias del portal en cuestión. La búsqueda de escenas lésbicas ha aumentado un 1.400%. Y no solo hemos sido mujeres las que hemos tirado de porno lésbico. Hombres y mujeres elegimos una pornografía menos masculina, menos dominante, menos heteropatriarcal. El término más buscado fue sexo lésbico.

Traduzcamos esto en que quizás, si el porno cambia y deja de ser tan para machos, puede que sea porque cambiamos nuestro concepto de sexualidad.

En nuestro país, triunfamos las maduritas. Esas que ya no tenemos veinti... Esas que aprendimos a elegir, a querer, a quedarnos con quien quisimos estar. La primera vez que me llamaron MILF, Mother I like Fuck, Mami a la que me follaría, apenas acababa de entrar en los 40. Sí, ya era madre. Sí, quería seguir siendo deseada. Me lo dijeron en una red social y me argumentaron que se la había puesto a uno más dura que el cerrojo de un penal. Aquello me pilló a trasmano. No me gustan especialmente los jóvenes, pero sí descubrir que el paso de los años no me ha restado sensualidad. Mientras la publicidad se empeña en que no seamos viejas, mientras tantas y tantas mujeres se someten a los estragos de las operaciones de estética, mientras tantos amantes siguen eligiendo a sus mujeres por la fecha de nacimiento, es bueno que haya alguien, sea quien sea, que entienda que las curvas, las arrugas y las canas, bien valen un pedazo de polvo.

Déjame que me excite en la misma proporción que te excitas tú. Deséame con la mirada, con las manos, con tu sexo. Quiero usar toda mi experiencia para comerte y que me comas. Para lamerte y relamerte aquello que quieras darme. Para hacerte y dejarme hacer. Me gusta estar de moda y me chifla que te recrees con mi bendita presencia hasta cuando tengas que recurrir a un ordenador para imaginarme.

Quién sabe. Lo mismo nos empeñamos en hacer nuestra propia escena pornográfica conmigo dentro.

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