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La opinión

Ciberinsultos

¿Conseguiremos algún día que se vea un partido sin acordarse de la familia del árbitro, o de la estrella del equipo rival? ¿Conseguiremos ver un partido sin insultos racistas, machistas, homófobos?

Los seres humanos somos capaces de desarrollar un mecanismo de defensa que ríete tú de la piel de los elefantes, o de los rinocerontes; una piel dura de narices. Y ese mecanismo nos permite incorporar a nuestro paisaje cotidiano, a nuestro esquema mental, cosas que, si nos paramos un minuto a pensarlas, son –o serían– absolutamente impresentables. Estaba pensando esto porque mira que es bonito el fútbol, ¿eh? igual que otros deportes; mira que es sana la pasión y el apego a unos colores, mira que puede ser divertido discutir de fútbol, pero no hay manera.

Ya no digo nada de los grupos ultras que siguen teniendo cobijo en algunos clubes; esos tipos que son capaces –como ayer– de apuñalar a un rival. No, no hace falta llegar a eso, pero el caldo de cultivo lo tenemos día sí, día también en las gradas de los estadios y ahora en las redes sociales. Unas redes donde anoche, por ejemplo, lo más difundido durante el partido de copa entre el Espanyol y el Barça fue: “Shakira, puta”, que este es muy básico, o uno más elaborado: “Piqué, cabrón, Shakira tiene rabo, tu hijo es de Wakaso, y tú eres maricón”. Por si alguien no lo sabe Wakaso es un jugador que había estado en el español.

Cadena SER / Cadena SER

Y claro, pasarán cien años pero yo seguiré sin entenderlo: ¿de verdad alguien disfruta con esto? ¿Alguien es feliz, lo pasa bien, se siente realizado? ¿Conseguiremos algún día que se vea un partido sin acordarse de la familia del árbitro, o de la estrella del equipo rival? ¿Conseguiremos ver un partido sin insultos racistas, machistas, homófobos? Ya lo sé: la respuesta es “no”, no lo conseguiremos. Pero bueno, por intentarlo que no quede.

Por eso hace un año la Cadena SER puso en marcha la campaña “Sin respeto no hay juego” y en su segunda edición, que será presentada muy pronto, se pondrá precisamente el acento en las redes sociales. Puedo imaginar lo que nos dirá ese estudio, pero prefiero quedarme con dos cosas positivas de estos últimos doce meses.

Primero, los miles de escolares que han participado en charlas done se les transmite eso: que sin respeto no hay juego, no merece la pena. Y segundo, no se lo van a creer, pero en estos doce meses ¡ha aumentado el índice de lectura en España! y yo diría que esos son los mejores fichajes para el futuro: chavales educados en el respeto y ciudadanos que lean.

Estos no tienen cláusula de rescisión ni contratos millonarios pero su valor es incalculable.

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