La firma

Jugando al gato y el ratón

El problema político-jurídico de Cataluña ha derivado en pasatiempo, juego de gato y ratón, un juego nada inocente que eterniza el conflicto

Degenera degenerando, el problema político-jurídico de Cataluña ha derivado en pasatiempo, juego de gato y ratón, un juego nada inocente que eterniza el conflicto. Las astucias de Puigdemont se conjugan aproximadamente de esta manera: yo comparezco, tú, Llarena, me detienes, él, Torrent, me propone como candidato, nosotros votamos, vosotros prohibís y ellos, Europa, por fin comprenden que somos unas víctimas. Pero Llarena no entra al trapo y responde: tú me provocas, yo no pico, él te propone en vano para la investidura, nosotros no nos movemos, vosotros tenéis que pensar en otro candidato y ellos, los prófugos, se quedan en Bruselas hasta que se aburran. En ese punto estamos, punto de bloqueo que amenaza con prolongar sine die esta larguísima y desastrosa etapa de inoperancia.

Los partidarios de la distensión, que son cada día más y de todos los bandos, entienden que esa distensión no será posible mientras siga Puigdemont pero chocan contra el muro de los que piensan que sólo Puigdemont ostenta la legitimidad. ¿Cómo se romperá ese círculo? ¿Perseverará el independentismo? ¿Sostendrá a Puigdemont contra viento y marea o terminará sacrificándolo? Y si es así, ¿cuándo? ¿Puede aguantar Cataluña esta situación? ¿La pueden aguantar los catalanes? En última instancia seguiremos empantanados, de una u otra forma, hasta que un día, me temo que lejano, comprendan los unos que no hay salida sin diálogo y los otros, que no cabe diálogo fuera de la ley. Pero que no son argumentos en equilibrio, porque el orden delos factores sí altera el producto: hay que empezar por cumplir la ley.

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Cadena SER

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