El telegrama de Miguel Ángel Aguilar

Para Josep María Matamala

Señor benefactor del ex president de la Generalitat, Carles Puigdemont, es sabido que no hay exilio sin patrocinadores y que los patrocinios surgen de la gratitud o al menos de las expectativas de reembolso. Entre los ejemplos de la historia se cuentan los de los sucesivos pretendientes carlistas, que premiaban a sus incondicionales con la Orden de la Legitimidad Proscrita. Como dicen los mexicanos vivir fuera de los presupuestos públicos es un error pero el desinterés de quienes brindan ayudas privadas al símbolo exiliado resulta siempre sospechoso. Cuídese.

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