LA OPINIÓN

¿Se acabarán los vetos preventivos?

Los portavoces de Unidos Podemos, con 71 diputados detrás, y Ciudadanos, con 32, han quedado a las diez para hablar de la reforma de la ley electoral

Este jueves, 8 de febrero, vamos a ver por primera vez reunirse y tratar de ponerse de acuerdo a los dos nuevos partidos. Los portavoces de Unidos Podemos, con 71 diputados detrás, y Ciudadanos, con 32, han quedado a las diez para hablar de la reforma de la ley electoral. En estos tiempos, es en sí misma, una buena noticia que dos partidos en las antípodas ideológicas se sienten a hablar. Se ha azuzado de manera irresponsable en España la inquina política, el juicio moral sobre el contrario, el veto preventivo y la incapacidad de llegar a acuerdos para mejorar la vida de los españoles.

Cierto que lo primero y quizás lo único en lo que parecen dispuestos a ponerse de acuerdo es en la reforma de la ley electoral, que les penaliza a los dos en el número de diputados que consiguen por el reparto que hace la ley D’Hont de los votos que obtienen. Y veremos también que capacidad tienen de ceder y pactar y de sumar después a su propuesta al resto de partidos. Porque Podemos y Ciudadanos no suman en el Congreso para sacar la reforma adelante, necesitarían como mínimo al PSOE. Y será interesante ver cómo los dos partidos nuevos, que se han vetado mutuamente en muchos acuerdos transversales que les han planteado los socialistas, será interesante ver cómo argumentan ahora en la reforma que les afecta directamente a ellos la necesidad de hacerla aunque cada parte tenga que hacer concesiones y aunque no consigan sus objetivos máximos.

La ley electoral actual, elaborada para dar solidez a una democracia que empezaba, ha penalizado a los partidos pequeños en beneficio de los grandes. Lo sabe bien Izquierda Unida, a la que le costaba medio millón de votos conseguir un diputado mientras PP, PSOE, Convergència o el PNV obtenían un escaño con 50.000.

Los de Iglesias van a plantear hoy a los de Rivera cambiar el sistema de reparto actual, la ley D'Hont, que prima a las fuerzas mayoritarias, por el sistema que utilizan Alemania, Suecia o Dinamarca. Con ese sistema el PP perdería 15 diputados, el PSOE 1 y los nacionalistas 2. Por contra, Podemos ganaría 6 y Ciudadanos 12.

La duda es qué pasará con la gobernabilidad porque una mayor proporcionalidad consolida la fragmentación. En Alemania los dos principales partidos acaban de firmar su segunda gran coalición consecutiva. En Suecia gobierna una coalición de socialdemócratas y verdes en minoría, pero en la investidura sólo votó en contra la ultraderecha. Y en Dinamarca gobierna un tripartito de centro-derecha en minoría en el Parlamento. ¿Serían capaces aquí de formar distintas coaliciones de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos? ¿Se acabarían los vetos preventivos?

Una ley electoral, algo muy delicado, tiene que hacer muchos equilibrios para que se garanticen todos los derechos. Los de las mayoría y los de las minorías, el voto urbano sí, pero sin penalizar ahora el voto rural y garantizando además, como decía, la gobernabilidad. ¿Lo veremos en España?

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