PALMERAS SALVAJES

La corrupción simpática

Si va acabar con nosotros, que al menos sea mediante una organización criminal que compre a espaldas de la gente entradas para el teatro

Este titular: "Declara en el Supremo el diputado que gastó dinero público en Faunia" me hizo recordar una teoría sobre la corrupción, la teoría de la corrupción blandita, también llamada corrupción simpática. Se trata de usar el dinero público a espaldas de los contribuyentes pero no de la forma tradicional: no en clubes, en reservados en grandes restaurantes, no en joyerías, ni en viajes a la nieve. Esto es a lo que siempre se ha asociado y evoca la corrupción: gastos oscuros. Yo defiendo algo más blanco: viajes con toda la familia a Faunia, o pasar el día con los niños en Imaginarium. Gastar cientos de euros de una comisión ilegal en libros y discos. Comprar coches eléctricos, apostar por el desarrollo sostenible con dinero negro. Usar tu tarjeta black para la operación de cambio de sexo de un familiar. Irte a Fisterra a ver la puesta de sol y luego subvencionar a las palilleiras de Camariñas. Saquear los fondos públicos para una campaña que proteja y salve las focas.

¿Difícil de ejecutar? Pero en Zaragoza se han repartido unos folletos en los que se explica cómo drogarse bien. Se recomienda picar la cocaína, se recomienda calentar un poco el speed. ¿Por qué se hace esto? Porque el Ayuntamiento entiende que es inevitable el consumo. El mensaje es: las drogas acaban con tu salud, pero como las vas a consumir igual, vamos a intentar que acabe con tu salud más despacio. Con la corrupción ocurre lo mismo. Si va acabar con nosotros, que al menos sea mediante una organización criminal que compre a espaldas de la gente entradas para el teatro.

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