La columna

Helena

Hoy quiero colgar mi bandera en el balcón de esta columna. Porque los factores más eficaces para activar el patriotismo son el orgullo y la vergüenza, y yo estoy orgullosa de Helena Maleno, la persona que más vidas ha salvado en el Mediterráneo, según el jefe de Salvamento Marítimo de Almería

Hacía mucho tiempo que en España no se hablaba tanto de patrias, de patriotismos. Entre el Tribunal Supremo y el Europeo de Derechos Humanos, entre los presupuestos que no se aprueban y las investiduras que peligran, se diría que no nos cabe una sola bandera más, pero no es cierto.

Hoy quiero colgar mi bandera en el balcón de esta columna. Porque los factores más eficaces para activar el patriotismo son el orgullo y la vergüenza, y yo estoy orgullosa de Helena Maleno, la activista española que se dedica desde hace muchos años a salvar vidas en el Estrecho, alertando a las autoridades de ambas orillas de las pateras en peligro de naufragio. Helena, la persona que más vidas ha salvado en el Mediterráneo, según el jefe de Salvamento Marítimo de Almería, fue denunciada en España nada más y nada menos que por tráfico de personas. La policía española estimó que su labor humanitaria favorecía la entrada de ilegales en nuestro país, pero la Audiencia Nacional archivó el caso. Entonces, omitiendo el dato del archivo de la causa, la Unidad de Redes de Inmigración Ilegal de la Policía Nacional transmitió su expediente a la justicia marroquí, que se dispone a juzgarla y podría llegar a sentenciarla a penas de cárcel que van de seis meses a cadena perpetua.

Helena Maleno es mi orgullo, mi bandera, pero en mi patriotismo tampoco falta la vergüenza. Es difícil imaginar una actuación más vergonzosa que la de la Policía española en este caso. Pero si nadie interviene a tiempo y Helena acaba en una cárcel marroquí, todavía será más difícil seguir viviendo en este país.

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