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#Sinrespetonohayjuego

Así es un sábado con un árbitro de fútbol regional

Compartimos la rutina habitual de un colegiado de la Federación de Fútbol de Madrid

Nuestro compañero José David Palacio ha compartido este sábado con Alejandro Mateos, árbitro de fútbol de la Segunda Regional madrileña, y su padre la rutina habitual de los colegiados que cada fin de semana van a los campos de fútbol a pitar.

Alejandro Mateos salta al terreno de juego, acompañado por el delegado de campo / José David Palacio (Cadena SER)

En el trayecto en coche de camino al campo, Alejandro Mateos admite que “siempre tienes los nervios previos al partido. Incluso, cuando estás empezando vas, no con miedo, pero sí con ese nerviosismo de ‘a ver qué me encuentro’”.

Durante el partido, Alejandro recibe un gran número de insultos, pero no solo él lo sufre. Su padre da fe de ello: “Él cuando está pitando prácticamente se desinhibe de lo que está ocurriendo fuera del campo. Yo, sin embargo, lo estoy escuchando y no es plato de buen gusto escuchar como insultan a tu hijo”.

“Suelo evitar las gradas, me voy a alguna esquina donde no haya gente. Tienes que tener mucha sangre fría, cuando tú ves que una persona está sobrepasando el límite del insulto, hay veces que te dan ganas de meterte por medio, pero si me meto por medio le estoy perjudicando a él”, asegura.

Muchos insultos después, el triple pitido anuncia el final del partido. Aun en caliente, Alejandro afirma: “Yo sabía dónde me metía. Forma parte de esto, pero eso no significa que sea bueno. Forma parte porque sabes que va a pasar, pero estaría bien poder erradicar eso (…) Es algo extraño, porque a medida que vas avanzando en el arbitraje, te va gustando más”.

Alejandro Mateos, en El Larguero

El colegiado de la Federación de Madrid, habló el pasado lunes en El Larguero, con Manu Carreño. Aseguró que este fin de semana que le hemos acompañado "ha sido tranquilo, ha habido muchos más complicados".

"Mi peor recuerdo fue un partido de juveniles. En el último minuto iban 1-0, pité un penalti, el del empate, y hubo muchas protesta. Era mi primer partido de juveniles, tenía 17 años recién cumplidos y hubo muchos insultos y amenazas. Entré al vestuario casi llorando. Si no es por el apoyo de mi padre, posiblemente en ese momento si lo hubiese dejado (...) Ha habido veces que me he deprimido y lo he querido dejar", dijo Alejandro.

Iturralde González añadió que "son los héroes anónimos que hacen falta para sacar adelante una competición. Hay que ser muy valiente para ser árbitro".

Además, propuso: "Creo que todos los clubes deberían tener educadores para decir lo que es correcto y lo que no es correcto".

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Cadena SER

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