Amigos, compañeros y lectores: el último recuerdo de Forges

Sus amigos y compañeros alaban su capacidad para generar con sus viñetas tanto sonrisas como un nudo en el estómago

Fotografía de archivo , tomada en 2016, del humorista gráfico Antonio Fraguas, más conocido como Forges / ()

Esta hermosa historia, la de Antonio Fraguas Forges, comenzó el 13 de mayo de 1964. Aquel día, el diario ‘Pueblo’ publicaba con mucha sorna la siguiente noticia: “MADRID, 3.964 BACHES MENOS”. La noticia estaba ilustrada con una viñeta: Un hombre de cuerpo grueso con boina y blusón que posaba orgulloso al lado de una espuerta de arena. Se apoyaba con la mano derecha sobre una pala; con el brazo izquierdo sujetaba una copa en la que podía leerse: Campeón Nacional en Tapar Baches. La viñeta la firmaba un tipo llamado Forges.

Este jueves amanecía gris para todos los seguidores del dibujante, para todas esas personas que abrían cada mañana el periódico buscando su viñeta. Antonio Fraguas ha muerto este 22 de febrero de 2017 y en una etapa de tremenda división, su muerte ha unido al país en un luto que se ha tornado en un homenaje. En ‘Hora 25’ hemos querido conocer los recuerdos de los oyentes, pero también de la gente que lo trató de cerca. Una de esas personas es Rosi Rodríguez, secretaria de redacción de ‘El País’ durante más de cuarenta años.

“El día que el director anunció que había contratado a Forges todo el mundo estaba feliz en el periódico. Hasta que se le contrató a él, parecía que faltaba algo. Se podía contratar a escritores, a periodistas, pero nos faltaba Forges. Fue un puntazo, sinceramente”, recuerda Rodríguez.

Cada mañana, Rosi recibía el envío del humorista, un tipo que dejaba huella en el trato. "Era la amabilidad, la dulzura, la educación personificada... y esa sonrisa. Era una suerte que Forges estuviera con nosotros. Para mí y para mucha gente fue un sueño”, relata Rosi, que ilustra esa idea del personaje con una anécdota. "Cuando se cambió de Pozuelo al centro de Madrid me dijo que le había vendido la casa a una pareja joven. Pero a él no parecía interesarle el dinero. Me dijo que lo que más me le interesaba es si le gustaban sus árboles y si iban a cuidar de sus plantas. Me llegó al alma”.

El retrato de Rosi dibuja a la perfección a Forges. “Era una persona que compartía el tiempo, lo que casi nadie quería o podía compartir. Yo era el enlace de rotativas y taller con redacción y todos tenían un primo, una madre, una hermana que quería que Forges les firmara una viñeta. Le habré pedido cuatrocientos favores. Los hizo todos y al momento”.

Uno de esos dibujos que Forges regalaba es parte de un recuerdo especial para Chelo. "Hace varios años mi marido estuvo en la UCI muy enfermo. No tenía fuerzas para leer pero si para ver la viñeta de Forges. Era un pequeño y agradable momento entre nosotros dos o nosotros tres. Le despertaba una sonrisa. Le envié un correo de agradecimiento por lo que sus dibujos llegaban a aportar. A los pocos días recibí uno personalizado”, recuerda Chelo, una de esas admiradoras del inolvidable humorista. “Tenía la capacidad de despertar sonrisas en los peores momentos”, explica. “Aquel dibujo nos emocionó mucho y demostró que era una bella persona capaz de dedicar su tiempo a una persona desconocida, me llegó al alma”.

"Es el creador más prolífico que he conocido"

Rosi Rodríguez nos contaba cómo la redacción de ‘El País’ recibió a Forges y Jesús Cebeiro, exdirector del diario, nos cuenta cómo consiguió contratar al dibujante tras mucho tiempo detrás de él. Fueron años de espera para incorporarlo al periódico. “Joaquín Estefanía lo había intentado en algunas ocasiones. Seguramente era demasiado reciente su salida de ‘El Mundo’ y él no había madurado su distanciamiento”, recuerda. Después de una negociación laboriosa, con muchos detalles, el dibujante se incorporó al periódico del grupo Prisa.

“Nos parecía un personaje y un viñetista imprescindible. Quería representar la nueva España surgida de la Transición, de la nueva Europa… y entendimos que él era fundamental”, expresa con añoranza. La línea editorial de los medios impresos la marca también el humor. “Son a menudo opiniones muy fuertes, personales, que no tiene por qué compartir el periódico, pero nunca le tuvimos que decir ‘no”.

Para Cebeiro, Forges es el creador más prolífico que ha conocido. “Era capaz de improvisar y en unos pocos minutos te provocaba como poco una sonrisa. En medio de la tristeza que produce su muerte, todos sus seguidores se han dedicado a lo largo del día a revisar sus viñetas con risas abiertas”, concluye.

Su compañero Julio Rey siente orgullo. “He sido muy afortunado, aparte de aprender de Forges, he aprendido de Antonio, que era mi amigo”. El dibujante pone en valor cómo convirtió sus viñetas y personajes en nuestras vidas. “Era un gran observador de la actualidad, la asimilaba, la mistificaba y nos la devolvía, por ejemplo, en nuestra forma de hablar. Bocata fue un invento de Antonio”, recuerda. “Sus viñetas eran una reflexión que movían una sonrisa pero también un nudo en el estómago”, sentencia.

Una de las mejores explicaciones de lo importante que ha sido Forges lo ha hecho en el programa Manuela Carmena. “Con su muerte perdemos mucho, muchísimo”, explica la alcaldesa de Madrid. “Forges es un trozo de la historia de España y durante todos estos años nos hemos nutrido de los valores que siempre dejaba en sus viñetas, su humor tenía algo especial al alcance de muy pocos”.

Sí, hoy ha muerto Antonio Fraguas de Pablo, pero no Forges. No mientras sus viñetas sigan colgando de alguna pared y sus Blasillos, blasas, su Mariano y su Concha, sus náufragos, yupis poderosos, corruptos, quijotes, becarios, niños pijos, médicos, funcionarios y demás tropa sigan pululando entre las resmas de papel. Así que, disfrutemos.

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