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La reina de Inglaterra, María Estuardo y John Dee

John Dee tuvo una relación intermitente con la corona británica, casi de amor u odio en función de quien fuera el gobernante. La reina María Tudor le apresó en 1555 por “realizar cálculos”, ya que las matemáticas, los astros y la magia se consideraba que iban de la mano en aquella época. Se le acusó de traición, y fue encarcelado por un tiempo, hasta ser finalmente exonerado por el obispo Edmund Bonner

Pasó el tiempo y ganó el favor de la corte inglesa cuando Isabel I se convirtió en reina en 1558. Ella conocía su valía como experto y versado en diferentes artes y ciencias. De hecho, estaba considerado una de las personas más cultas de Europa (con una impresionante biblioteca en su casa de Mortlake), y no dudó en que formará parte de su corte, no solo como asesor astrológico sino también como espía y analista criptográfico, encomendándole la misión de elegir la fecha exacta de su coronación. Más tarde, se le adjudicaron importantes responsabilidades en la corte, como ayudar a Isabel a realizar sus ambiciones de explorar nuevas tierras. Llevados por el mutuo deseo de refundar el gran Imperio Británico (a Dee se le atribuye este término), la reina Isabel I tuvo especial empeño en la exploración de Norteamérica.

Hacia el año 1583, no obstante, Dee había dejado de trabajar como especialista en navegación y, para entonces, ya había decidido centrarse en la investigación de la naturaleza y las misteriosas fuerzas sobrenaturales que operan en el universo. Incluso poniéndose en contacto con supuestos seres angélicos, junto con Edward Kelly, lo que originó críticas, polémicas y un sistema criptográfico llamado “lenguaje enoquiano”.

Aquellas eran épocas convulsas para Europa y en concreto para la reina de Inglaterra (de religión anglicana) que tenía a su prima María Estuardo (de religión católica) encarcelada por conspiración. Isabel le consultaba a Dee muchos aspectos sobre el futuro de su reinado y en una ocasión él le dijo que veía que alguien importante de la corte iba a morir, pero no podía precisar si era Isabel o María Estuardo. Y ya sabemos quién ganó la jugada en este “juego de tronos” y quien se quedó con la peor parte: la que fuera reina de Escocia perdió literalmente su cabeza al ser decapitada el 8 de febrero de 1587.

Eso no terminó con los disgustos de la reina Isabel que al final, en uno de tantos guiños que tiene la historia, la sucedió en el trono el hijo de María Estuardo con el nombre de Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra en 1603. John Dee volvió a tener problemas con este nuevo monarca y murió cinco años después, siendo testigo de una época próspera en cuanto a creatividad literaria, descubrimientos náuticos y también en cuanto a conspiraciones de todo tipo con cartas encriptadas y códigos secretos.

 

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