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Bacalao, alcachofas, fresas y mandarinas

Lo que hay que comer este mes.

La primavera está a la vuelta de la esquina y algunos de sus deliciosos alimentos de temporada ya asoman, pero todavía tenemos por aquí lo mejor del invierno. ¿Estamos ante una de las mejores temporadas para cocinar? Apostamos a que sí.

 

Las fresas y su chute de color ya están presentes en la sección de frutería, prometiendo el despliegue de frutos rojos que está por venir en cuanto empiecen a subir las temperaturas. Comérselas a mordiscos tal cual siempre es un buen plan, pero siempre está bien tener opciones para integrarlas en platos dulces como macedonias, tartas y bebidas -el mojito de fresa es una cosa muy seria- como en salados, como una ensalada de rúcula, burrata y aceitunas.

 

Pero no solo pueden consumirse en frío: también se puede cocinar con ellas. Aunque es complicado usarlas directamente en masas de pastelería por la cantidad de agua que sueltan, asadas están realmente buenas. Si no tienes una barbacoa a mano, puedes hacerlo en la sartén; cuando las tengas, sírvelas con una crema inglesa o natillas, una bola de helado de vainilla o acompañando un solomillo de cerdo o un filete de salmón. Si necesitas más ideas, aquí tienes 10 propuestas de platos con fresas para sacarles el jugo hasta la última pepita.

 

También podrías servirlas con otro de los alimentos del mes: el bacalao. La variedad skrei, que se pesca en las noruegas islas Lofoten, tiene una carne ejercitada y firme -es un pescado nómada-, con una textura difícil de encontrar en bacalaos menos ejercitados. Se puede hornear, freír, confitar o preparar a la plancha o al vapor: lo importante es no pasarse de cocción para no perder su fabulosa textura. La mantequilla, el limón y hierbas como el tomillo o la albahaca resaltarán su sabor sin enmascararlo. Y si lo tomas con una vinagreta de naranja y aceitunas, verás el cielo bacaladero.

 

Otra verdura que se puede preparar de chiquicientas maneras diferentes es la alcachofa. Hervirlas o cocerlas al vapor es una de las más sencillas, pero si tienes una olla rápida podrás alcanzar la perfección alcachofera casi sin esfuerzo. Solo tienes que cocerlas, enteras y sin pelar, durante diez minutos (a partir de que se levante la válvula). Déjalas enfriar y pélalas después: conseguirás unos corazones que no han tocado el agua, protegidos por sus propias hojas. Solo queda abrirlas por la mitad, darles un toque de plancha y añadir un chorrito de aceite y un poco de sal y pimienta.

 

Estofarlas o brasearlas con vino blanco es otra buena opción, y al horno con unas patatas -acompañadas con una vinagreta alegrada con aceitunas y huevo duro- son una delicia que puede disfrutarse caliente o fría, a modo de ensalada. Hay otros acompañamientos que las sacan de la categoría de verdurita ligera directamente al vacaburrismo, pero en un día de desenfreno se pueden guisar con butifarra, rebozar y servir con queso de Mahón rallado encima o acompañar unos huevos fritos con sobrasada.

 

Para compensar el exceso, podemos tomar mandarinas de postre. Este ambientador de manos natural es una de las mejores opciones para un aquí-te-pillo-aquí-te-mato entre horas, pero también puedes preparar con él ensaladas de frutas, pasteles con harina de almendra -aptos para celíacos- y hasta unos jugosos picantones. Saquémosle todo el jugo a este cítrico, que el final de su temporada está a la vuelta de la esquina, y después las echaremos de menos.

 

 

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