El asesinato de Escobedo

Antonio Pérez, como secretario de confianza de Felipe II, conocía muy bien los problemas debidos a la rebelión de Flandes como la desconfianza del rey hacia su hermanastro don Juan de Austria por su popularidad tras sus éxitos militares, sobre todo tras la victoria en la batalla de Lepanto.

Para acompañar y espiar a don Juan en Italia, Pérez sugirió mandar allí a Juan de Escobedo como secretario personal del que llegara a ser gobernador de Flandes, amigo suyo desde cuando ambos estaban al servicio de Rui Gómez de Silva, marido de la princesa de Éboli.

La rebelión de Flandes no había podido ser terminada por el duque de Alba, y la situación había empeorado por los motines y saqueos de las tropas sin paga. Pérez prometió a don Juan mediar entre él y el rey, pero en realidad hizo un "doble juego" pues Antonio mantenía un tren de vida y lujos superiores a su sueldo. Se sospecha que vendió secretos de estado a los rebeldes protestantes, y se sabe que alteraba las cartas que se enviaban mutuamente el rey y don Juan, pues todas pasaban a través de él.

La situación en 1577 era de un rey que desconfiaba de su hermanastro, con un Secretario (Antonio Pérez) que intrigaba y manejaba la relación entre ellos como quería. Entre medias, Pérez frecuentaba la casa de Ana de Mendoza y compartían una amistad muy íntima.

Por las declaraciones en el proceso contra Pérez, Juan de Escobedo había descubierto las relaciones entre Antonio y Ana, logrando que ella le odiara. Si le contaba sus escarceos amorosos, sus corruptelas y sus intrigas a Felipe II, todo su confort correría peligro, así que Pérez logró convencer al monarca de que gran parte de la forma de actuar de don Juan de Austria era debida a la "perniciosa" influencia de Escobedo y era necesario su asesinato por razones de Estado.

Tras tres intentos de envenenar a Escobedo mientras comía invitado por Pérez en "La Casilla", seis asesinos le acecharon y mataron en la noche del 31 de marzo de 1578, en la calle Almudena, cerca de la casa de la princesa. La familia de Escobedo, alentada por Mateo Vázquez, otro secretario real y rival de Pérez, pidió justicia y todo eso generó un clima político enrarecido que acabó con la captura y prisión de Antonio Pérez y de la Princesa de Éboli al año siguiente. Lo de él fue mucho más rocambolesco pues en su huida implicó a la justicia aragonesa, al rey francés y a las tropas inglesas, generando parte de la leyenda negra de la España del siglo XVI.

 

 

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?