Medio minuto

La calle se calienta

Si hay una izquierda que pretende capitalizar el descontento, la otra debería aspirar a capitalizar las soluciones. Pero hoy la izquierda tiene menos fuerza, una mala noticia

Rajoy ha mineralizado al Gobierno y al PP. Y los tiene aferrados a tres ideas: Primero, que la economía crece al 3%; segundo, que España y los españoles aún pueden aguantar más. Y en tercer lugar y por lo tanto, no hagamos nada que implique gasto y afecte al crecimiento y al déficit. Y aplicando esa doctrina, nacida en Alcalá 5, el laboratorio de Montoro, Rajoy ha reforzado su quietismo legendario. Que es en realidad, una renuncia expresa a gestionar los problemas. Como consecuencia hemos llegado a marzo con la financiación autonómica sin resolver, el futuro de las pensiones sin solucionar; creando empleo precario y con cesiones in extremis a los ayuntamientos, que ya amenazaban con protestas, para que utilicen parcialmente su superávit. Y así vamos, pero ojo porque la calle ha empezado a calentarse.

Las manifestaciones de los pensionistas evidencian que la falta de respuesta a este colectivo conduce a un fracaso del estado de bienestar. Garantizar ese pilar es clave para que el sistema siga teniendo futuro y crédito. Pero además es un compromiso moral del Estado, que pese a presumir del 3% de crecimiento, ha enviado una carta indigna a los pensionistas invitándoles a celebrar la subida del 0,25%. La respuesta la tienen ya en la calle. Una calle que se ha acelerado no solo con el 8M, que revestido de carácter histórico llega este jueves, sino con nuevas salidas de los pensionistas, de los policías y ahora también de los regantes. En realidad, son los mismos problemas de siempre, aparcados y sin afrontar.

Y este tipo de coyuntura siempre ha sido propicia para la izquierda. Al menos cuando se trata de garantizar los derechos de los ciudadanos, la izquierda ha llevado siempre el timón. Si hay una izquierda que pretende capitalizar el descontento, la otra debería aspirar a capitalizar las soluciones. Pero hoy la izquierda tiene menos fuerza, lo que supone una mala noticia. Especialmente si los que demandan nuevos y viejos derechos dependen de la pinza de los dos partidos más a la derecha, PP y Cs, para resolverlos. Eso sí, los pensionistas son uno de los pilares del voto del PP. Aunque todos los partidos deberían estar muy atentos, porque los pensionistas están muy enfadados, tienen razón y mucho tiempo libre.

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