El dietario de Ramoneda

El terreno de juego se ha ampliado

Josep Ramoneda reflexiona sobre la huelga feminista del 8M, el proceso catalán y la formación de gobierno en italia

En vigilias de la huelga de las mujeres por la igualdad, contra una brecha salarial indiscutible, por mucho que algunos intenten minimizarla o atribuirla exclusivamente a la maternidad, es interesante constatar el cambio de paradigma que ha representado el Me-too. De pronto, el terreno de juego se ha ampliado en triple sentido: todo el mundo se ha sentido interpelado incluidos los hombres, aunque siga existiendo algunos recalcitrantes empeñado en negar lo evidente; el feminismo se ha popularizado, desbordando el carácter elitista de algunas de sus manifestaciones más radicales; y el debate se ha enriquecido multiplicándose las voces dentro el propio feminismo. Ahora queda lo principal: educación, educación y educación. Ahí se juega casi todo. Y no vamos porque estudios rigurosos constatan que los estereotipos tradicionales de genero siguen vigentes entre los jóvenes.

Del proceso catalán brotan las historias más raras. En el conservador Círculo Ecuestre de Barcelona, un empresario alemán se permite abroncar al presidente del parlamento catalán, Roger Torrent, deseándole incluso la cárcel. La expresión es libre, pero en este caso no es modelo de cortesía. No me imagino a un empresario español abroncando al presidente del parlamento de Baviera, pongamos por caso, en Munich. Pero por lo visto algunos tienen muy claro que en Europa todavía hay clases. Y que Alemania es Alemania. No se esperan disculpas.

La duda existencial de la izquierda italiana. El Partido demócrata, después de haber fracasado en su reiterado giro a la derecha, que sólo ha servido para perder votos y aumentar las fracturas internas, debe responder ahora a la invitación del Movimiento 5 Estrellas, para formar gobierno. Casi un tercio de los votantes del PD se ha pasado a los ganadores.Todo es confuso en los grillinis excepto su capacidad de conectar con una parte del electorado, especialmente del Sur, que se siente marginada y abandonada, que es lo que ocurre cuando los gobiernos no afrontan demandas sociales fundadas. Estos electores podían haberse ido a la extrema derecha, pero han optado por los grillini adictos a la moda del somos de derechas y de izquierdas a la vez, pero con un aditamento, que ha sido banderín de enganche para muchos: su antieuropeísmo. El partido que lideró Renzi, tiene tres alternativas: Buscar en la oposición su refundación (basta tarea), gobernar con el Movimiento 5 Estrellas, con la rebaja del antieuropeísmo como precio, o echar una mano a una coalición de derechas que vira al extremo. Se admiten apuestas. Pero si Renzi manda todavía, será que no.

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