La opinión

Unidos por la memoria

Esto no es una obsesión de cuatro revanchistas, es que esta es una página que tenemos mal cerrada y que más de 40 años después sigue supurando

Me da un coraje enorme –y una cierta tristeza también– cada vez que alguien pone mala cara cuando se habla de memoria histórica; que tampoco sé si es el concepto más adecuado ¿eh?, porque cuando invocamos a las víctimas del franquismo y los desmanes cometidos por la dictadura, esto de “memoria histórica” casi que pue de sonar como un poco edulcorado, ¿no? Porque en realidad estamos hablando de justicia, de reparación y de respeto.

Justicia, reparación y respeto; no venganza, ni ajuste de cuentas, ni humillación de nadie, ni manipulación de la historia. Ni mucho menos aprovechamiento económico de los familiares, como sugirió un portavoz del PP –que sigue siendo portavoz– a quien la ignominia de esas palabras acompañará ya para para siempre.

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Bueno, cosas como esa me dan mucho coraje, efectivamente; pero también me entristecen las reacciones de fatiga, de hartazgo, o de desconocimiento, como diciendo: “otra vez con la matraca…” es que esto no es una obsesión de cuatro revanchistas, es que esta es una página que tenemos mal cerrada y que más de 40 años después sigue supurando. Que se lo pregunten, por ejemplo, a la periodista y escritora Cristina Fallarás, que acaba de publicar “Honrarás a tu padre y a tu madre” tras saber que sus dos abuelos, uno fue fusilado en el año 36; por rojo, y posiblemente por error. Y el otro abuelo, el otro estaba en el pelotón de fusilamiento. Y esta es sólo una, ¡quedan tantas historias pendientes!

Por eso me alegra saber que se está fraguando un gran acuerdo entre Comunidades Autónomas, 14 de las 17, para buscar acciones conjuntas en este terreno. La reunión para ratificarlo será el jueves, en Pamplona; creo que sólo faltarán Madrid, Canarias y Murcia, pero no se descarta que puedan sumarse en el futuro. Lo más llamativo es que el promotor de este encuentro es el gobierno foral de Navarra, no el gobierno español. Pero a estas alturas, ya me da exactamente igual.

Que los mismos territorios que andan a la greña desde hace tiempo, sin ponerse de acuerdo en la financiación autonómica, sean capaces de entenderse en algo tan delicado. Yo no sé a ustedes pero a mí, la verdad es que me reconforta.

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