Palmeras salvajes

En beneficio de todos

Creo que en España hay el suficiente buen reporterismo como para pensar que alguien se puede trabajar un tema y verlo publicado, como en el caso de eldiario y de Raquel Ejerique. Sin la obligación de pensar que lo hace al dictado de algo.

Siempre que hay una gran exclusiva política la culpa nunca es del periodismo. Es curioso, se genera la sensación de que hay unos intereses oscuros, un poder en la sombra, una conspiración organizada en la que al parecer el periodista es un mero instrumento. Esto ocurre con la información y la opinión. Según esta teoría, nadie hace periodismo en España y nadie sabe pensar por su cuenta: todo está dictado por un demiurgo. Según esta teoría, el único que hace periodismo es el Partido Popular, porque sus guerras internas provocan filtraciones que llenan las portadas. Según esta teoría, un periodista que lleva veinte años en el Congreso de los Diputados, en las sedes de los partidos o en los juzgados de los tribunales publica sus mejores noticias cuando le caen encima de la mesa sin salir de la redacción.

Esto pasa. No soy tan ingenuo para pensar que esto no pasa. Pasa: hay filtraciones, hay noticias prefabricadas, hay guerras internas en muchos ámbitos, no sólo políticos, que utilizan el periodismo para destruir adversarios. Y si son verdad, no dejan de ser noticia. ¿Pero todo? ¿Siempre? Yo creo que en España hay el suficiente buen reporterismo como para pensar que alguien se puede trabajar un tema y verlo publicado, como en el caso de eldiario y de Raquel Ejerique. No es tan escandaloso. Sin la obligación de pensar que lo hace al dictado de algo. Sin esa manía de ver en la firma de la noticia al político a quien beneficia esa noticia. Entre otras razones, porque vete tú a saber a quién beneficia.

 

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