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El dietario de Ramoneda

Las brechas se agrandan

Josep Ramoneda reflexiona sobre los ministros en la procesión de la legión cantando el Novio de la Muerte

La subasta en la que se ha instalado el PP en su competición con Ciudadanos deja su vena más reaccionaria al desnudo. Que el ministro de Educación y Cultura, que debe trabajar por el cultivo de los valores de la sociedad democrática, y el de Justicia, que debe garantizar la igualdad de los ciudadanos ante la ley, acompañen a los legionarios en el canto del Novio de la Muerte nos retrotrae a la España más sombría. Lo justifica Hernando, portavoz del integrismo, porque forma parte de nuestras tradiciones culturales. También lo son, desgraciadamente, la pena de muerte o el nacional catolicismo, y no sería razón para resucitarlos. Por más que el PP esté en apuros. Eterno retorno de los fantasmas familiares.

Mañana se cumplen cincuenta años del asesinato de Martin Luther King. Cuatro años antes el presidente Lyndon Johnson había promulgado el Acta de los derechos civiles que prohibía la discriminación de la población negra en el trabajo, en las escuelas, en el ejército, en los lugares públicos, en los transportes y en la administración. La indignación bien conducida sí da resultados políticos. En la práctica, sin embargo, la segregación racial sigue existiendo en la sociedad americana, el historiador Pap Ndiaywe da en Le Monde dos datos significativos: el 25 por ciento de los americanos negros viven bajo el umbral de la pobreza, por el 10 por ciento de los blancos, el 34 por ciento de la población penitenciaria es negra, cinco veces más que los presos blancos americanos. Difícilmente se hubiese imaginado Martin Luther King que 40 años más tarde, un negro, Barak Obama, llegaría a la presidencia de Estados Unidos, aunque después su balance haya dejado muchas dudas. El reverendo Finley Campbell lo resume así: fue un triunfo de las élites y la burguesía negras; una decepción para la clase obrera.

Martín Luter King nunca separó la lucha de los negros americanos de las demás luchas sociales. De él son estas palabras: “La pobreza no es nada nuevo, lo que es novedad es que ahora tenemos los recursos para remediarla”. Y, sin embargo, las brechas se agrandan.

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