Palmeras salvajes

De qué se ríen y qué les hace tanta gracia

Han hecho una educación de primera y una educación de segunda. Han hecho que a dónde no llegaba el trabajo y el sacrificio llegase el contacto, el enchufismo y el dinero

Lo peor, y ya es difícil elegir, es la risa. La risa de Cristina Cifuentes y sus diputados durante toda la sesión. Esa risa es el programa electoral que tiene el PP en Madrid y con esa risa ha gobernado veinte años; el mejor legado de Esperanza Aguirre: la sonrisa esperanzaguirresca de todo me resbala. Porque lo demás lo han roto todo, hasta lo que creíamos irrompible. Lo han manoseado, lo han prostituido, lo han acaparado y finalmente lo han roto. Todo. Han hecho una sanidad de primera y una sanidad de segunda. Han hecho una educación de primera y una educación de segunda. Han hecho que a dónde no llegaba el talento y el sacrificio llegase el contacto, el enchufismo y el dinero.

Por eso me pregunto de qué se ríen y qué les hace tanta gracia. El antecesor de Cifuentes ha estado en la cárcel. El secretario general de su partido ha estado en la carcel. De una lista de 48 diputados le han dimitido 21; por la Púnica, por Correa, por Mercamadrid. Yo entiendo que a su partido y a ella esto les parezca un tema menor porque a lo mejor la propia educación es lo que les parece algo menor, o porque con todo lo que ya se ha robado, a quién le va a importar un máster. Quizás no han pensado que una familia sabe más de pagar la educación a sus hijos que de recalificar terrenos y pagarse áticos. Quizás hayan considerado natural que las explicaciones se las haya que pedir a la universidad, que ha conspirado comprometiendo a profesores y rector para fabricarle un máster a sus espaldas.

 

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