El Faro de Patiño

Orban y Puigdemont, mismo problema europeo

El expresident de la Generalitat y el primer ministro de Hungría aprovechan la falta de ambición de una Europa lastrada por los soberanismos y atenazada por el ascenso de los ultranacionalistas

La decisión de la Justicia alemana sobre la situación de Carles Puigdemont evidencia las carencias de la construcción europea una vez más. La orden de detención europea o euroorden fue una iniciativa política franco-española para acelerar las extradiciones de etarras, que se quedaban atascadas por las reticencias de los jueces franceses sobre la joven democracia española. A los etarras se sumó el terrorismo islámico y después el crimen organizado. Esa colaboración bilateral se amplió al resto de países comunitarios, tan celosos de su soberanía política como de sus "códigos penales", y se quedó en una euroorden que añade numerosas condiciones a su aplicación automática. Puigdemont y sus abogados han aprovechado esa Europa recelosa.

En la convención del PP, un destacado eurodiputado ha advertido que Schengen no tiene sentido con decisiones como la alemana. La tentación del repliegue nacionalista tiene sus dividendos electorales a la luz de lo sucedido en Hungría con Victor Orban y, en estos momentos de subida de la extrema derecha y de nuevas ofertas como la de Macron en Francia, el Partido Popular Europeo no puede desaprovechar ningún voto para mantener su hegemonía tras las elecciones europeas del año que viene. Incluso, a costa de menos Europa; lo cual es contraproducente como hemos visto con Puigdemont.

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