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La importancia de saber traducir 'rape', 'albóndiga' o 'croqueta'

La intérprete y traductora Rosa Llopis también nos recuerda que se puede ligar la nata, pero no flirtear con ella

Traducir no es lo mismo que interpretar, pero Rosa Llopis lleva años haciendo ambas cosas y además está especializada en gastronomía, por lo que es muy consciente de los errores que tanto abundan en las cartas de los restaurantes y de la importancia de traducir correctamente palabras como 'croqueta' o 'albóndiga'.

No olvida, por ejemplo, cómo en un restaurante tradujeron 'rape a la marinera' como rape saylor syle, lo cual, lejos de evocar un plato apetecible, significa 'violación a la marinera'. O al iluminado que empleó un sinónimo de flirtear para traducir la expresión "ligar nata montada", con el agravante de que tenía que estar hot...

Por eso insiste en la importancia de recurrir a expertos que, más allá de traducir una palabra, sean capaces de trasladar conceptos a lenguas y culturas ajenas. Si no, se corre el riesgo de presentar trabajos tan bochornosos como el de la web de Turismo de Santander, en la que se tradujo Centro Botín como Loot Centre (Centro del Saqueo) o casco antiguo como old helmet (como si el centro de la ciudad sirviese para proteger cráneos). "El traductor de Google está haciendo daño", explica. "Sirve para entender algo rápido en un momento, pero no para pulicaciones profesionales"

Rosa Llopis. / J. J. BAS

Hablar de gastronomía y palabras da mucho de sí, entre otras cosas porque nuestro vocabulario está plagado de galicismos (mousse, entrecot, foie) y también, cada vez más, de anglicismos (cupcake, showcooking, foodie). Al preguntarle si deberíamos resistirnos a usarlos o resignarnos y acatar la decisión popular, Llopis sugiere que nos apropiemos solo de las palabras que aporten algo. Es decir: ¿para qué vamos a usar food truck o gastroneta, si siempre hemos comido en puestos ambulantes?

El español, de todas formas, también exporta términos gastronómicos: tapa, paella, chorizo, sangría, gazpacho... ¡Pero también sofrito! "Es una técnica concreta de la cocina española, así que al traducir al inglés se mantiene la palabra y se explica".

Rosa Llopis explica que "la lengua refleja la mentalidad de la sociedad" y, si bien aún hay muchas definiciones vergonzosas, como la de cocinillas, o términos con significados positivos en masculino y peyorativos en femenino, cree que la situación "está cambiando". En su opinión, además, los diccionarios deben seguir sirviendo para descodificar significados y que podamos entender su uso. "Tú puedes espececificar que es machista o que está en desuso, pero no lo puedes quitar".

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