Así es el activismo trans en Nueva York

Gustavo Sánchez presenta en el Festival de Cine de Málaga el documental 'I hate New York', producido por J Bayona, sobre las transexuales de la escena underground de la ciudad, como Amanda Lepore o Sophia Lamar

Para Judith Butler las personas trans son las que mejor contradicen que el género sea una categoría biológica. Su performance o actuación pone en evidencia que lo que entendemos por hombre y mujer son identidades que hemos construido culturalmente. La mirada de Gustavo Sánchez en el documental I Hate New York es perfecta para entender lo que Butler -y la teoría queer- defienden.

Producido por los hermanos Bayona, el documental se estrena en elFestival de Cine de Málaga, después de más de 10 años de grabaciones con una única cámara doméstica y sin guion, siguiendo a transexuales de la escena underground neoyorquina, justo después del 11 S. "Supuso un shock muy fuerte y las escenas undergroun eran las más débiles en ese estado de shock tan potente que había en la ciudad. Los gobiernos tienden a vigilar más y eso provoca una serie de recortes de libertades a todos los niveles que impiden que estos grupos underground puedan exprearse con la misma libertad", explica el director.

Las protagonistas, a las que la cámara sigue como una sombra, son Chloe Dzubilo, Amanda Lepore, T De Long y Sophia Lamar. "Entrevisté a 70 personas, luego fui quedándome con las uqe había llegaod a un grado de intimidad mayor y, casualmente, todas eran transexuales". Las vemos vestirse, ir a conciertos, cantar, montar espectáculos, viajar en taxi y manifestarse. "Son microescenas, personas con tipologías diferentes dentro de las minorías. No quería reflejar estereotipos para nada", dice Sánchez sobre la elección de los personajes y la diversidad de que hace gala este documental. 

Sus testimonios van desvelando poco a poco retazos de su pasado, sus vivencias y sus luchas por una identidad propia, en una ciudad que reúne a gente de todos los lugares, donde la subcultura trans se mezcló con el punk, la música disco, la performance o el rap como vías de expresión y activismo.

Un activismo o lucha política que se hace a diversos niveles. Por ejemplo, está el caso de Amanda Lepore, mujer exhuberante que lleva al extremo, la mascarada, es decir, todos los clichés de la feminidad hegemónica. Algo que defiende el realizador: "Es verdad que puede parecer banal, pero ella se ha convertido en lo que quería, es quien quería. Ya solo por el hecho de ser ella misma, de ir a por todas, para mí ya es una forma de activismo y para ella también". Luego hay otras personas con un activismo mucho más radical, como el caso de T de Long, uno de los iconos de la reivindicación LGTB en Nueva York y combatiente contra el SIDA.

Todas se mueven en una ciudad de contrastes, donde todo es más difícil ahora que antes. Donde el dinero y el individualismo acechan en cada esquina. Sin embargo, no hay odio a la ciudad: "Esa imagen de I love NY no era lo que yo estaba viendo y quería mostrar ese lado que no se ve. En Nueva York puede convivir todo. Es la capital del mundo y viene gente de todos los lugares que se sienten minorías pero al llegar a la ciudad descubren que hay otros como ellos". concluye.

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