¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

El dietario de Ramoneda

El honor es patrimonio del alma

Josep Ramoneda reflexiona sobre los argumentos del juez Llarena con el asunto catalán, las reformas de Macron para la Unión Europea y el Caso Cifuentes

Aprovechando la respuesta a un recurso de Jordi Sánchez, el Tribunal Supremo echa una mano al juez Llarena ante la osadía de la Audiencia de Schleswig-Holstein. Defienden que hubo violencia y rebelión y se escandalizan de que la secesión de Cataluña pueda compararse con las protestas contra el aeropuerto de Frankfurt. Desconozco técnicamente el recorrido que puede tener ante la justicia alemana. Pero nunca unos modestos jueces de un pequeña Land podían haber imaginado que provocarían tanta ofensa. La institución judicial española se ha sentido mancillada en su honor. Y en la Alemania de Herder deberían saber que el honor es patrimonio del alma,

Emmanuel Macron en todos los frentes. En el interior, el domingo rompía los moldes del encorsetado formato de las entrevistas al presidente de la República, sometiéndose a un pugilato dialéctico con dos periodistas con colmillo: el populista Bourdin y el izquierdista Pleynel. El ya popularmente conocido como presidente de los ricos, confirmó que disfruta en la polémica, que no elude los debates y que está dispuesto a defender sus impopulares reformas ofreciéndolas a los franceses como un tránsito hacia el futuro. Hoy ha estado en el Parlamento Europeo, para anunciar que Francia ha vuelto, levantar acta del viento autoritario que corre Europa y proponerse como líder para combatirlo desde la autoridad de la democracia: No quiere pertenecer a una generación de sonámbulos. Su activismo genera recelo. Muchos temen que busque provocar en Europa el cambio de mapa que generó en Francia, creando un grupo potente de los que se sientan atraídos por su eslogan favorito: de derechas y de izquierdas a la vez, para contrapesar el gran grupo de la derecha popular dominante y condenar a la marginalidad a la vieja socialdemocracia.

Cifuentes pide perdón, o sea, que asume implícitamente sus mentiras y renuncia al famoso máster que nunca se ganó antes de ser desposeída de él. ¿Con esto basta? Evidentemente que no. La carrera política de Cifuentes ha terminado. Solo falta que Rajoy decida cuándo. Y a este solo le mueve un criterio: buscar el momento y la fórmula que menos favorezca a Ciudadanos.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?