La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Una buena prueba

Bastaría con mostrar la entrevista a Puigdemont en TV3 a las autoridades judiciales de los demás países europeos para dejar constancia del respeto escrupuloso a la libertad de expresión

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, reprochó ayer duramente al portavoz del Partido Popular en Cataluña, Xavier García Albiol, no controlar la televisión pública catalana, TV3, que emitió el pasado domingo una entrevista de dos horas de duración con el expresidente de la Generalitat. Como se sabe, Carles Puigdemont está imputado por la justicia española de diversos delitos y permanece retenido en Alemania hasta que se decida su entrega a la justicia española. Rivera considera “tremendo”, que un prófugo de la justicia sea entrevistado en una televisión de propiedad pública, pero en el fondo la dichosa entrevista es una buena muestra de que las quejas del señor Puigdemont, en el sentido de que está sometido a una persecución política, están totalmente injustificadas. Carles Puigdemont conserva en España su derecho a hablar libremente, como ha quedado en evidencia e incluso sus declaraciones encuentran un amplio eco en un medio que está financiado con los impuestos de todos los catalanes, independentistas o no. Alguien podría pensar que la amplia entrevista con el señor Puigdemont es, por el contrario, un buen instrumento en manos del gobierno de Rajoy. Bastaría con mostrar el vídeo a las autoridades judiciales de los demás países europeos para dejar constancia del respeto escrupuloso a la libertad de expresión del señor Puigdemont y de la capacidad del independentismo político, en términos generales, para transmitir sus mensajes, en todo tipo de medios de comunicación. No hay por qué escandalizarse, señor Rivera.

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