Las mujeres de la ESCAC se empoderan en Málaga

'Mi querida cofradía' y 'Las distancias', dos películas dirigidas por mujeres directoras, salidas de la ESCAC, compiten este martes en el Festival de Cine de Málaga

Cartel de la comedia 'Mi querida cofradía', presentada en el Festival de Cine de Málaga /

Dos de las seis directoras, de la sección oficia de este Festival de Cine de Málaga, han coincidido este martes. Las dos son jóvenes y salidas de la ESCAC, la Escuela de cine y audiovisual de Cataluña, de la que han salido directores como Bayona, Kike Maíllo o Mar Coll. Una de ellas es Marta Díaz de Lope, malagueña, nacida en Ronda, que estudió en Cataluña y que debuta en el certamen con su primera película, Mi querida cofradía. Una comedia costumbrista y feminista sobre la Semana Santa andaluza.

“La Semana Santa es una tradición que remite a elementos muy dramáticos que nos permitían darle solidez estética a parte de la película”, dice la directora que propone una comedia en dos escenarios. Por un lado, la Iglesia, donde se prepara la procesión, con los santos, las mantillas y toda la liturgia, y por otro, la casa de la protagonista, con orfidal, torrijas y vecinas entrando y saliendo, que recuerda a los elementos cómicos de Mujeres al borde de un ataque de nervios.

El equipo de la pelicula "Mi querida cofradía", Pepa Aniorte (i), Alejandro Albarracín (2i), Gloria Muñoz (3i), Joaquín Núñez (4i), Rocío Molina (4d), Carmen Flores (3d), Manuel Morón (2d), Rosario Pardo (d), y la directora Marta Díaz (c), posan momentos antes de la presentación de su película durante el XXI Festival de Cine en Español de Málaga / Daniel Pérez (EFE)

Hay en Mi querida cofradía elementos de crítica a prácticas estancadas de la sociedad machista en que vivimos y de esos microcosmos que son los pueblos de España y las celebraciones que allí acontecen. Está la del aparentar, la del cuchicheo; pero también los lazos de amistad y sororidad que se crean entre mujeres. A través de la comedia de enredos, la directora propone un tratado sobre el poder y sobre la dificultad de que las mujeres puedan acceder a él, más si son señoras de sesenta en la Semana Santa.

"Haciendo un paralelismo, como actriz, en mis comienzos era difícil ver a mujeres dirigiendo; afortunadamente esto está cambiando”, exlicaba la actriz Gloria Muñoz, protagonista del filme. Dice la directora que la historia podría ocurrir en otros sectores, no solo en la Semana Santa: "No lo he escrito desde la experiencia propia, sino de vivir en el mundo en que vivimos. El mundo de las hermandades, como muchos otros ámbitos, no hay muchas mujeres, es pensar qué pasaría si una mujer quiere tener el poder".

Y lejos de la comedia costumbrista se sitúa la otra cinta en competición. Las distancias es la segunda película de otra directora joven, la catalana Elena Trapé, que también estudió en la ESCAC. Ella debutó con Blog, un retrato de un grupo de adolescentes de clase alta que deciden quedarse embarazadas a la vez para vivir emociones fuertes.

Ahora vuelve a centrarse en los vínculos afectivos de la amistad, pero más que en aquello que une a los amigos, en aquello que los separa. Las distancias es un drama intimista bien rodado con una cuidada atmósfera que sitúa a un grupo de amigos de 35 en Berlín, donde acuden a dar una sorpresa por el cumpleaños de uno de ellos, el personaje de Miki Esparbé. Rencillas, viejos rencores, distancias que se crean entre amigos adolescentes y que, con el paso del tiempo, les alejan.

Todo ello con un retrato de la crisis económica, laboral y emocional a la que se enfrenta esta generación en este país. Una generación culta y abrumada por la situación actual, que ha emigrado o que malvive con contratos precarios o pagando la cuota de autónomos y que lidia con un machismo soterrado, donde esos nuevos hombres en la treintena, cultos y progres, reproducen estereotipos machistas en esa intimidad que genera la amistad.

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