Palmeras salvajes

Íbamos a hacer la revolución y nos estamos pasando de revoluciones

Podemos ha convertido un combustible propio que no tenía ningún partido, en un lastre

Podemos se ha pasado todos los niveles de transparencia y ha enseñado un borrador de un borrador, algo que dicen no había sido revisado ni gramatical ni ideológicamente. Por tanto a ese documento hay que acercarse con voluntad científica. Es un posoperatorio. Lo que ha hecho Bescansa, o el equipo de Bescansa, ha sido enseñar el subconsciente. Que es algo que pasa mucho en Podemos: llegar antes de tiempo a un sitio en el que no debes estar, y marcharte dejando huella.

Al partido le está haciendo daño lo mismo que le ayudó al principio, la espontaneidad o la apariencia de espontaneidad. Había una voluntad espontánea de ocupar las instituciones y ahora hay una voluntad espontánea de ocupar el partido. Han convertido un combustible propio que no tenía ningún partido, que era de la amistad y el de presentarse como un grupo de amigos con ideas para asaltar los cielos, en un lastre: un grupo de gente obsesionada con asaltarse la una a la otra.

Se ha jibarizado la lucha. Y el mensaje que se manda fuera es peligroso porque desde Vistalegre II se fomenta la imagen de un partido de intrigantes más preocupados de lo que tienen a su espalda que lo que tienen enfrente. Tienen un talento especial, además, para hacerse notar cuando le conviene al adversario. Hay una regla de oro en la política y en la guerra: cuando tu enemigo se esté equivocando, no lo interrumpas.

 

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