La columna de Almudena Grandes

La última trinchera

Títulos falsos, méritos falsos, falsas reputaciones, prestigios que se derrumban con un soplo de viento. ¿Qué nos queda? A mí me quedan los libros

Vivimos en una época de grandes incertidumbres. La ira del planeta que se venga con intensidad creciente del maltrato al que le sometemos, no es sólo la peor catástrofe que nos amenaza. También es la más auténtica. Todo lo demás es teatro, grandes palabras, gestos rimbombantes, espectaculares ataques selectivos en favor de los derechos del pueblo sirio, aunque en 2011 nadie quiso ayudar a los rebeldes que pretendían derrocar a El Assad, aunque miles de refugiados, tras huir de la guerra que la pasividad de Occidente hizo estallar, malviven en condiciones infrahumanas en campamentos que ya no son noticia, que no importan a nadie. Vivimos en una época de grandes imposturas. Títulos falsos, méritos falsos, falsas reputaciones, prestigios que se derrumban con un soplo de viento. ¿Qué nos queda? A mí me quedan los libros. En sus páginas he aprendido casi todo lo que sé y he vivido mucho más que en mi propia vida. Cuando estaba triste, me han hecho reír, cuando estaba eufórica, me han bajado el volumen, cuando buscaba respuestas, me han obligado a hacerme preguntas, cuando me sentía sola, y rara, y estúpida, me han enseñado que otras personas, en otros tiempos, en otros lugares, se sintieron una vez exactamente igual que yo. Los libros, la última trinchera del conocimiento, del pensamiento, de la emoción y la dignidad, me han convertido en la mujer que soy. Lo recuerdo hoy porque desde ahora mismo hasta la noche del lunes, España se llenará de libros y será una fiesta. Aprovechen la oportunidad. Tardará un año entero en volver.

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