Palmeras salvajes

Desafío de colores

Si compras un libro que se titula España de mierda, lo normal es que se dé por aludida la España de mierda

No extraña que el ministro Zoido haya querido reducir el incautamiento de camisetas en la final de Copa a una actuación policial diciendo que no hubo órdenes políticas. Porque en Cataluña el Estado español reconoce que se enfrenta a la mayor amenaza de su democracia y considera que ha habido un golpe de Estado. Y para defenderse le requisa una camiseta amarilla a una chica de 15 años. Tú, como Estado, no puedes simbolizar un desafío eligiendo un color como enemigo, y a una chica de 15 años como enemigo, y un partido de fútbol como escenario de violencia y secesión. Porque lo que haces es el ridículo, en España y fuera de España. Y pocas cosas se están exportando mejor ahora mismo que el ridículo. Y nunca hubo tantos políticos dispuestos a inmolarse en el ridículo con tal de aparecer como salvadores de la patria. Mira, es incompatible defender a España como la nación más antigua de Europa, una nación fuerte y un imperio indestructible, y ponerse a chillar encima de una silla cuando se ve el amarillo. Si la unidad de España depende del fondo de armario de un aficionado al fútbol es mejor que se disuelva y que se disuelva cuanto antes.

Esto lleva a situaciones como la vivida con esos dos concursantes de Operación Triunfo que tuvieron la ocurrencia de regalarse un libro e hicieron un vídeo para aclarar que no iba sobre política o independentismo. Un libro sobre un cantante que se titula oportunamente España de mierda. A mí me parece perfectamente normal que unos chicos tengan que justificar leer un libro a estas alturas de país. Si compras un libro que se titula España de mierda, lo normal es que se dé por aludida la España de mierda y corra a demostrar por qué lo es.

 

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Cadena SER

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