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El dietario de Ramoneda

A la deriva

Josep Ramoneda reflexiona sobre pensiones y el desencuentro entre la justicia y la opinión pública

Ante las demandas sociales de los últimos meses, Rajoy y Montoro han venido insistiendo en que no se podía igualar el aumento de las pensiones al IPC porque las consecuencias económicas serían desastrosas. A la deriva, por el lastre de la corrupción y de su fracaso en Cataluña, y sin proyecto político, Rajoy solo tiene un objetivo: aguantar cueste lo que cueste hasta el final de legislatura. El PNV ha puesto precio: la subida de las pensiones y lo que era imposible se ha hecho realidad. Una buena noticia para todos, pero que deja en evidencia a Rajoy: lo que cuando los pensionistas lo pedían era inviable, ha dejado de serlo cuando el interés personal del presidente lo ha necesitado. Ahora ya sabemos para quien gobierna el PP.

La sentencia de la Manada se ha convertido en una expresión de la crisis que vive España: Desencuentro entre la justicia y la opinión pública, dificultad de quebrar la arraigada cultura del supremacismo masculino, y enfrentamiento entre poder político y poder judicial. Los jueces han dictado una sentencia que parte de la sociedad no entiende. Esto no tendría que ser forzosamente malo porque figura entre las obligaciones de la justicia no dejarse arrastrar por el clima emocional del momento. Pero la gravedad del desencuentro se constata, como ha hecho notar la Asociación de Mujeres Juezas, cuando se percibe que la sentencia enjuicia con mayor intensidad el comportamiento de la víctima que la de los propios condenados.

La reacción de los jueces ha sido muy corporativa. Como ocurre a menudo en una función que imprime carácter y que es depositaria de una responsabilidad muy particular: bajo el eufemismo hacer justicia, se esconde la dure realidad de condenar o absolver. Pero el gobierno les ha facilitado el terreno, con la insólita irrupción del ministro Catalá señalando a uno de los vocales del tribunal como problemático y exigiendo acciones disciplinarias al Consejo General del Poder Judicial. ¿Qué idea tiene el PP de la separación de poderes? Ahora, un gobierno a la deriva quiere sacar tajada de todo lo que se mueve. Y se ha apuntado a la crítica a los jueces porque en este tema es popular. Estamos en pleno barullo español. En que la brecha entre los poderes y la calle se agranda y los que gobiernan se olvidan a menudo del papel y los límites de cada cual.

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