El ojo izquierdo

Adiós, ETA. Con el corazón y con la cabeza

La banda terrorista ha sido derrotada. Ese es el único relato posible, que unos asesinos quisieron acabar con la democracia y han perdido. Estrepitosamente

Hay que despedirse de ETA con corazón pero con cabeza. Tanto sufrimiento como el que han causado en 60 años merece un adiós emocionado, conmovido aún por los rostros estremecidos de los hijos, las esposas, los padres de las víctimas. De muchas de ellas, imposible hacerlo de las más de 850, recordamos su nombre e incluso dónde y cómo fueron abatidas por aquellos fanáticos, convencidos –despiadada y loca ilusión- de que cuantos más cadáveres ponían sobre la mesa más cerca de la independencia estaba el País Vasco. Se van con un frío comunicado, ajeno al dolor causado e incluso al suyo propio, que ni una palabra han tenido para sus 300 presos, años y años de reclusión. Pero aludíamos a la cabeza. Lo primero, repetir lo obvio: ETA ha sido derrotada. Ese es el único relato posible, que unos asesinos quisieron acabar con la democracia y han perdido. Estrepitosamente. Pero bueno será que este último acto de los terroristas –inútil, porque ETA ya estaba fuera de nuestras vidas desde octubre de 2011- tenga alguna respuesta de la sociedad civil, primero, y de la política, después. Decía ayer nuestra página web que ni olvido, ni perdón, ni odio, ni venganza. Bien dicho y bien resumido. Y ahora, ¿cómo mejoramos la convivencia en el País Vasco? El Gobierno debe utilizar la cabeza, que el corazón lo ponemos los demás.

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