El comentario de Manu Carreño

No sabemos despedir a nuestros ídolos

Ningún jugador jugador del Real Madrid se acordó de Iniesta en su último clásico

No había nada en juego pero no lo parecía, porque fue un clásico en el que saltaron más chispas que en los últimos años y casi nos recordaban a los tiempos en los que Mourinho entrenaba al Real Madrid.

No había nada en juego, el campeón de Liga y de Copa era el Barça y el Madrid sólo espera a ganar el título de la Champions en la final de Kiev, pero entre expulsiones, jugadas polémicas, un arbitraje desastroso, una polémica del pasillo famoso que al final llevó a unos y a otros a estar picados con declaraciones aquí y allá durante toda la semana y un partido de fútbol que quedó casi en segundo plano y especialmente quedó en segundo plano, que era el último clásico de Iniesta.

Yo eché en falta que alguien del Real Madrid le hubiera dado aunque sea un aplauso, un saludo, de capitán a Iniesta, desde el banquillo, algo, pero no estaba el horno para bollos. Ayer muchos olvidaron, que después de tantos años, Iniesta no jugará más un Madrid-Barça y eso sigue dejando a nuestro fútbol, a nuestra liga, a  nuestra mentalidad y a la manera de despedir a los grandes jugadores, muy por debajo de otros como la Premier, como la NBA o como en otros grandes eventos deportivos.

Tenemos mucho que aprender, ayer saltaban chispas sí, pero se iba Iniesta y nadie fue consciente, excepto la ovación que le dio el Camp Nou.

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