Godard: ''El cine es como Cataluña, le cuesta existir"

El director francés, uno de los creadores de la Nouvelle Vague, ha vuelto al Festival de Cannes 50 años después a presentar 'Le livre d'images', película en la que reflexiona sobre el mundo actual

News conference for film "The Picture Book" (Le livre d'image) in competition - Cannes, France May 12, 2018. Director Jean-Luc Godard is seen on a screen as he speaks via video conference about his film / ()

Nadie apostaba porque apareciera. Jean Luc Godard, el histórico cineasta francés, creador de la Nouvelle Vague, ha reaparecido cincuenta años después en el Festival de Cine de Cannes. Nadie más que él, conocido por su gusto por la provocación y por contradecir, podía dar una rueda de prensa a través de una videollamada, en el festival contrario a los streaming. Durante una hora ha contestado a las preguntas de los periodistas.

Democracia, mundo árabe, Putin, Macron, cine por supuesto y Cataluña y es que todos esos temas están presentes en su nueva película, Le livre d'images (El libro de imágenes), una reflexión sobre el mundo actual a base de imágenes yuxtapuestas, collage fotográficos, cuadros de Degas o Cézanne, textos leídos con su propia voz, música y escenas de películas clásicas como Los olvidados, de Luis Buñuel; Encadenados, de Alfred Hitchcock, o Juana de Arco, de Victor Fleming, protagonizada por Ingrid Bergman.

Uno de los textos que aparecen es "homenaje a Cataluña", título de la novela de George Orwell sobre la Guerra Civil española, pero que también puede leerse como un análisis sobre la situación de Cataluña en la actualidad. “Durante el montaje estaban ocurriendo los últimos eventos en Cataluña, y Orwell ha inspirado a todo el mundo, desde los clásicos. El cine está muy cercano al anarquismo, y por eso quise referirme a Orwell y a la Cataluña actual, porque el cine es como Cataluña, que tiene muy complicado existir, contestaba Godard a la pregunta de la Cadena SER.

Godard, influenciado por el estructuralismo francés, por la semiótica de Saussure, por el marxismo, lleva a cabo en la cinta una reflexión sobre el lenguaje, sobre el propio cine y sobre la repetición de todos los males de la historia, incluso el fracaso de la revolución. "La democracia moderna, a través de la política, contribuye al totalitarismo y creo que muchos actores hoy contribuyen al totalitarismo de la imagen filmada contra la imagen pensada", decía Godard, parte activa del mayo del 68, de hecho, paralizó el Festival de Cannes aquel año, junto a Saura, Truffaut y Polanski, colgándose de la cortina. 

Rusia es el único país que ha hecho dos veces la revolución. No puedo hablarle de Putin porque no le conozco, tampoco conozco a Macron ni Merkel, tampoco me interesa", respondía a los periodistas rusos. Godard ha hablado hasta en japonés y ha opinado hasta del futuro del cine. Sin mencionar la palabra maldita del festival, Netflix, decía que la nueva manera de ver el cine, no nos enseña nada: "Ese cine sobre Facebook o la televisión, en mi opinión, no nos permite aprender".

"Me imagino que en algunos países no podrán ponerla porque no tienen el sistema de audio adecuado, en los próximos años veremos ya muy pocas salas de cine que estén interesadas en la cultura y que muestren mis películas, serán cines militantes, y esto tiene que ser algo que haga pensar a la gente", añadía el director de películas como La chinoise,  o Al final de la escapada, Pierrot el loco o Filme socialisme.

Sin duda, su cine fue y sigue siendo militante. Cinco minutos de aplausos recibió en la première Le livre d'image y los elogios de la prensa más veterana, obnubilados ante la propuesta intelectual, que juega con el lenguaje fílmico, con el sonido y que no olvida las palabras de Bretch, Malraux o Edward Said. Con todo ello compone un tratado pesimista de la humanidad, con dos ejes principales, aquello de Marx de que la historia se repite, como un remake malo de Hollywood, y el tren como símbolo de un mundo que no deja de moverse, aunque no sepa hacia donde va.

Para Godard, la revolución ha fracasado, una y otra vez, la guerra es odiosa y las religiones han falseado nuestra sociedad; pero, debido a que vivimos en la ignominia capitalista, hay que seguir apostando por la revolución.

 

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