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El ojo izquierdo

Hay que romper una dinámica maldita

Nos engañaríamos todos si volviéramos a creer en la malignidad intrínseca de Puigdemont o tonterías similares. Los independentistas ganan porque logran más escaños y porque los constitucionalistas no han logrado articular una política fuerte

Lo previsto: Quim Torra será el presidente de la Generalitat. ¿Un horror a la vista de su discurso y todo lo que le rodea, dedazo de Puigdemont incluido? Pues sí, desgraciadamente eso parece, que nos encaminamos de lleno al enfrentamiento feroz Generalitat-Madrid. Queríamos que algo saliera bien, pero no, sigue la maldición y todo lo que se puede estropear, se estropea. Una vez más deberíamos recurrir a los números, tan fríos ellos, a ver si así rebajemos el incendio con algunas dosis de racionalidad. Difícil, pero todos debemos intentarlo, y los políticos, que para eso cobran, todavía más. Veamos. Torra será elegido hoy porque suma 66 votos, los que corresponden a Junts per Catalunya y Esquerra, uno más que la suma de Ciudadanos, PSC, Catalunya en Comú-Podem y PP. Los 4 restantes, hasta sumar los 135, corresponden a la CUP, que ayer decidió abstenerse en sus asambleas territoriales. Resulta, además, que en la última encuesta del CIS catalán de la semana pasada, los independentistas aumentarían esa ventaja en unas hipotéticas elecciones. ¿Entendemos que está ahí el auténtico problema, y que nos engañaríamos todos si volviéramos a creer en la malignidad intrínseca de Puigdemont o tonterías similares? Ganan porque logran más escaños, pero sobre todo porque los constitucionalistas no han logrado articular una política fuerte y sensata para arrancarles esos votos. Repetir mil veces: atraer, y no expulsar.

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