LA OPINIÓN

La competición de los novios de la muerte

Rajoy, el presidente del gobierno de los novios de la muerte, estará atrapado entre los candidatos a ser más novios de la muerte todavía. Por un lado Ciudadanos y por otro Torra y Puigdemont, instalados en el cuanto peor, mejor

Cataluña sigue en manos de los 4 diputados de la CUP. Hoy, salvo accidente de última hora, su abstención permitirá investir a QuimTorra como President de la Generalitat. El viernes decíamos que habría que juzgar al candidato por sus hechos, y su primer hecho fue el discurso de investidura en el que ignoró a más de la mitad de los catalanes. El aspirante a gobernar Cataluña entera.

Más allá de toda la retórica independentista, no hay nada más peligroso que la constatación de que Puigdemont y los suyos siguen empeñados en ignorar la realidad, la pluralidad y la diversidad de Cataluña. Veremos en qué se concreta esa presidencia interina, en diferido, sin despacho ni mando en plaza que expuso el candidato. Pero lo que es seguro ya es que no tendrá en cuenta a más de la mitad de los catalanes. Ni una lección aprendida de este tiempo dramático y perdido.

Que la derecha nacionalista catalana se radicalice ya casi no sorprende. Sí sorprende que Esquerra Republicana esté dispuesta a secundar la repetición de errores o incluso empeorarlos.

Rajoy tarde, muy tarde, pero ofrecía diálogo la semana pasada al nuevo govern. El discurso del candidato catalán prácticamente cierra las puertas a esa posibilidad. Todos saben sin embargo, o deberían saberlo, que tarde o temprano no quedará otra.

Rajoy, el presidente del gobierno de los novios de la muerte estará atrapado a partir de hoy entre los candidatos a ser más novios de la muerte todavía. Por un lado Ciudadanos y por otro Torra, Puigdemont y compañía instalados en el cuanto peor, mejor.

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