Palmeras salvajes

Caverna nostra

Cuando se anunció como presidente de Omnium, a Torra le rescataron los tuits y textos xenófobos. Su castigo fue convertirse tres años después en president de la Generalitat

Hace tres años, en verano de 2015, pasó todo lo que está pasando ahora. Quim Torra fue nombrado presidente de Omnium. El Periódico de Cataluña tituló “la caverna” y rescató los tuits y los textos que demuestran el pensamiento de Torra. El artículo de El Periódico empezaba con la frase de un independentista respecto a Torra: “Ojalá el proceso sirva para que podamos reconocer que también nosotros, como todo país normal, tenemos nuestra caverna”. Esto fue en 2015. El Periódico denunció esas frases de Torra, luego El País, El Confidencial… Los catalanes y el resto de España sabemos desde hace tres años que Quim Torra es un supremacista, un señor que cree en la superioridad racial e intelectual de su pueblo. Torra no dimitió de Omnium cuando se conocieron estas frases. Torra, tres años después de saber todo esto, es el nuevo Molt Honorable president de Cataluña. La Molt Honorable Caverna. El muy honorable racismo de la primera autoridad de Cataluña.

Entonces, yo me pregunto: ¿qué ha pasado para que el señor que tuvo que irse a su casa hace años esté en el Palau de la Generalitat?, ¿dónde han estado, y dónde está ahora por ejemplo, la izquierda catalana que presume de subversión y combate, a la que no se le escapa una? Porque no es que se les haya colado. No es que se hayan distraído. Es que lo han votado. Han votado a su propia caverna. Es que en el resto de España a estos tipos los señalamos, los ridiculizamos y si podemos los destruimos. Yo estoy cansado de traer aquí temas para no dejar pasar ni una, para que nada de esto sea irrelevante: los imbéciles que cantaron el Cara al Sol en Cibeles, los que dicen no sé qué del Valle de los Caídos, los de no reabráis heridas, los de la Fundación Franco, cualquier disparate de cualquier político, Albiol y albioles, cualquier parlamentario que enseñe la patita de tres cosas a erradicar de la vida pública: el clasismo, el racismo y el machismo.

Y ahora te las colocan en la presidencia de la Generalitat. Y si se te ocurre decir algo: “Oiga, mire, pasa esto, es que han votado a un señor que admira a los que miden cráneos y aún va acabar recogiendo el ADN con bastoncitos”, el fascista vas a ser tú por denunciarlo. Porque eso es lo más divertido: a usted por qué le molesta tanto que hayamos hecho presidente a un simpatizante de Estat Catalá, un grupo fascista de los años 30 que cree que hay razas inferiores. Pues mire, manías mías.

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