LA OPINIÓN

Enredados

El separatismo radical que hizo de la comunicación instantánea y global su mejor herramienta, bebe ahora de su propia medicina. Torra toma posesión y gobernará vigilado por las mil y una alarmas que sus propias palabras han activado.

La Justicia belga ha rechazado entregar a la española a los exconsejeros catalanes huidos a aquel país por un defecto de forma de la euroorden tramitada desde el Tribunal Supremo. Dice el tribunal belga que en la documentación adjuntada no existía la correspondiente orden de detención nacional. Y el Supremo español reaccionó acusando de falta de compromiso a la justicia belga porque, a su juicio, bastaba con una orden de noviembre dictada por la Audiencia Nacional.

Lamentable en cualquier caso que un asunto tan delicado, tan grave, produzca choques jurídicos de este tipo y una clara evidencia de desconfianza de la justicia belga en cómo se se está llevando a cabo el procedimiento español. De manera que asesta el segundo golpe de un tribunal europeo a la justicia española en este tema, tras la denegación de la primera extradición de Puigdemont desde Alemania.

Dejar toda la gestión de la crisis catalana en manos de la Justicia convierte ahora cada movimiento de fiscales y jueces en combustible político, justo cuando la política independentista catalana acaba de asestarse un tiro en el pie o en la cabeza, elijan ustedes, con alguien del perfil de Joaquim Torra como president. Un perfil que ya recorre también los periódicos de medio mundo asombrado ante sus argumentos supremacistas.

Ya nada es local, ni hay información internacional. Todos formamos parte de un mundo global con universos compartidos y donde si alguien denomina a una parte de su población "bestias con forma humana", de una esquina del planeta se entiende perfectamente de que estamos hablando. El separatismo radical que hizo de la comunicación instantánea y global su mejor herramienta, bebe ahora de su propia medicina. Hoy toma posesión Torra y gobernará vigilado por las mil y una alarmas que sus propias palabras han activado.

¿Y la política? Pues la política tiene hoy cita en la Moncloa. Rajoy recibe a Rivera y Rivera sigue subido a la ola que cree que mejor réditos electorales le da: extremar su posición en esta crisis y pedir al gobierno que incumpla su palabra y el compromiso asumido por el Senado de levantar el 155 en cuanto hubiera gobierno catalán. Veremos en qué se traduce la amenaza naranja de no secundar al gobierno en adelante, acostumbrados como estamos a grandes amenazas verbales seguidas de apoyos incondidionales en la práctica.

Y mientras, los catalanes comparten con el resto de los españoles las mismas preocupaciones cotidianas. A qué colegio llevar a los hijos el curso que viene, cómo llegar a final de mes, cómo sube el precio de la vivienda en las grandes ciudades, si mejorará la Sanidad o cómo respirar un aire más sano.

¿Se dan cuenta? Pasan los días, las semanas y los meses y seguimos dando vueltas a los mismos dilemas.

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