"Ahora los contrabandistas se sienten más impunes"

Pepa Bueno charla con el teniente Vilar del Servicio Marítimo de la Guardia Civil a borodo de una de las patrulleras con las que vigilan las costas de Algeciras

“Tomamos rumbo a la zona que queremos vigilar y hacemos barridos con el radar y con la cámara térmica que nos ayudan a saber si hay una narcoembarcación. Si es así les damos el alto y si no quiere detenerse, que es lo habitual, se intenta cortarle el paso”. Así describe el teniente del Servicio Marítimo de la Guardia Civil Antonio Vilar Botana, el día a día de los 84 agentes desplegados en la comandancia de Algeciras.

A bordo de la patrullera Rio Belelle, el teniendo Vilar reconoce que las mejores tecnológicas han dado a los narcotraficantes algunas ventajes frente a las embarcaciones policiales: “tienen más motores a disposición, pueden tener más velocidad y nosotros no podemos aumentar tanta potencia porque no podemos jugarnos la vida. No somos tan temerarios como ellos”, explica. La forma de parar a las narcolanchas es interponiéndose en su camino o golpeando sus motores por detrás para que no sigan navegando: “ese riesgo hay que medirlo mucho porque un impacto a esas velocidades puede ser mortal”, reconoce Vilar

Al margen de las mejores tecnológicas, otro de los cambios en la forma de actuar de los narcotraficantes tiene que ver con su actitud. “El contrabandista de hace 20 años no es el de ahora. Ahora se exponen más. Hace unos años era difícil ver un alijo de día y menos en una playa con bañistas. Ahora se creen más impunes"

Vilar reconoce que en una persecución a veces reconocen a los patrones de narcolanchas porque algunos son pilotos detenidos varias veces: “es gente que ha cumplido la condena y ha vuelto a reincidir”

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