La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Cuatro ministros

No puede ser casualidad que sean, precisamente los dos territorios en los que durante más tiempo ha gobernado el PP donde se han detectado más entramados de administración pública deshonesta y delictiva

La detención de Eduardo Zaplana supone la de un cuarto ministro de un gobierno de Partido Popular que es investigado, acusado o condenado, por delitos relacionados con corrupción. Y pone la guinda a una de las investigaciones policiales por corrupción más extensas y complicadas llevadas nunca a cabo en España, junto con la que se desarrolla en la Comunidad de Madrid. No puede ser casualidad que sean, precisamente los dos territorios en los que durante más tiempo ha gobernado el PP donde se han detectado más entramados de administración pública deshonesta y delictiva. Se dice pronto pero el Consejo General del Poder Judicial ha tenido que crear una unidad de apoyo específica para los juzgados de la Comunidad Valenciana porque en estos momentos se siguen investigaciones sobre las actividades del Partido Popular en juzgados de Valencia, Alicante, Orihuela, Paterna, Sagunto, Xátiva, Lliria, Elche y Castellón, además de los sumarios que están en la Audiencia Nacional.

Y ese dato, la enorme amplitud de esas redes de corrupción, y no solo la imputación de tres exministros y la condena de un cuarto, Jaume Matas, lo que causa más frustración e irritación. Es la negativa del PP a aceptar la menor responsabilidad por todo lo ocurrido. El PP queda expuesto una y otra vez, mes tras mes. Y todos sus intentos por distraer la atención hacia otros temas, toda su voluntad de ignorar la realidad, resulta finalmente inútil. Solo se sostiene porque Ciudadanos, que dice formar parte de la oposición, le presta férreamente su apoyo.

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