Robin Hood, el arquero de Sherwood

Hace unos años la revista Muy Interesante publicó una breve reseña de los diez personajes (reales o ficticios) que han aparecido con mayor frecuencia en la historia cinematográfica, y es sorprendente comprobar que muchos de ellos no son de ficción, sino que están basados en la vida de hombres que tuvieron una existencia histórica como Napoleón o el mismo Jesucristo

Esta lista es un excelente punto de apoyo para recordar la trayectoria profesional de mitos incondicionales del celuloide y de la literatura como es el caso de Drácula, la novela que más veces ha sido llevada al cine, cuyo personaje debutó por vez primera en 1922 con el Nosferatu de F.W. Murnau y, desde entonces, ha marcado la historia del cine de terror con 164 películas a sus espaldas o entre sus colmillos. Tarzán, el rey de la selva, ocupa un lugar indiscutible en la historia cinematográfica desde su primera aparición en 1918. A lo largo de estos años, el mítico lord Greystoke, inspirado en el conde de Streatham, no ha dejado de columpiarse en sus lianas en 98 películas a pesar de haber sido encarnado por toda una legión de actores. Lo mismo ocurre con otro de los héroes literarios y medievales más aclamados por el público infantil y juvenil: el ballestero suizo Guillermo Tell o el arquero inglés Robin Hood siempre dando en la diana. Este último ha sido objeto de 63 películas hasta el momento ambientadas en los montes y bosques de Sherwood.

En el año 2004 se publicó un libro con un título bastante esclarecedor: “Robin Hood: la historia verdadera” en el que su autor, Brian Benison, tras largos años de investigación en archivos históricos, nos aclaró datos que en parte agrandaron su figura y en parte desmitificaron muchas de las fábulas que sobre él se han dicho. Comenta que su nombre verdadero fue Roger Godberg, que no fue un campesino sino de noble linaje, todo un barón al servicio del conde de Leicester y la época en la que sucedieron sus aventuras y desventuras fue en la que vivió el rey de Inglaterra Enrique III de Winchester, el siglo XIII. Es verdad que hubo un sheriff de Nottingham y que, por culpa de la política abusiva de impuestos y otras circunstancias, le llevó a perder sus títulos y convertirse en un forajido de la justicia.

No diremos nada sobre si tuvo una novia llamada lady Marian, sobre quienes eran sus “alegres compañeros” o si robaba a los ricos para dárselo a los pobres. Robin Hood es un personaje de leyenda y de película, pero también de baladas, poemas, obras de teatro y novelas. El poema laudatorio que Keats le dedicó, lo termina de esta manera:

 

¡Honor al atrevido Robin Hood

que duerme bajo los árboles!

¡Honor a la moza Marian!

¡Y a todo el clan de Sherwood!

Aunque sus días volaron

un par de versos les debemos. 

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?