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El Faro de Patiño

Don Erre que erre

Donald Trump puede haber dado el tiro de gracia a un foro, el G7, que su propio país impulsó para "gobernar" política y económicamente el mundo occidental frente a la Unión Soviética con la ayuda de sus aliados

De "Sonrisas y lágrimas" a "Don erre que erre". De una superproducción en tecnicolor a otra en colores opacos. De Julie Andrews a Paco Martínez Soria. Este es el camino que han recorrido las cumbres del G7 desde la penúltima cumbre celebrada con Barak Obama a la segunda con Donald Trump. En la de 2015, Angela Merkel con los Alpes de fondo se explica ante un Obama apoyado de manera relajada en el respaldo de un banco. En la de este fin de semana, una canciller apoyada en una mesa interpela con la mirada a un Donald Trump con los brazos cruzados en actitud defensiva.

En el G7 de 2015 / EFE

El Presidente de Estados Unidos es posible que se salga con la suya y todo el mundo pague más por exportar a su país pero los desgarros que está causando en la comunidad internacional comienzan a ser inquietantes hasta el punto que mientras intenta convencer al "hombre cohete" para ganar el Nobel de la Paz, sigue la guerra en Siria e Irán se aproxima cada vez más a China y Rusia.

Putin ironiza sobre unas cumbres a las que dejaron de invitarle tras la anexión de Crimea y brinda Moscú para una próxima. Sin embargo, está por ver si el G7 -al que ya se le veían los achaques- no ha recibido el tiro de gracia de su propio impulsor: Estados Unidos.

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